FANDOM


 22:00
John se miró las palmas de las manos, impotente, y se recostó con un suspiro en el mullido sofá, buscando a tientas el mando del televisor. Necesitaba desesperadamente distraer su mente de los problemas que la atormentaban.

John Petersen, jefe de la policía de Riverside, se encontraba totalmente superado por las circunstancias. No era un mal poli: era trabajador, honrado y cuidadoso, lo necesario para mantener el orden en una pequeña comunidad como aquella, que nunca se había visto sacudida por grandes altercados. Y ahora, de repente, aquél cadaver, horriblemente mutilado, lo había cambiado todo.

Habían tardado un poco en identificarlo, y más aún en recuperarse del shock y ponerse en movimiento. Se trataba de un vecino del pueblo: Clef Jenkins, un hortelano que vivía en una pequeña casa, casi a las afueras. John y su ayudante fueron a echar un vistazo a la casa de Clef. Encontraron la puerta delantera abierta de par en par, aunque sin signos de violencia. El interior de la casa era un caos, con todos los muebles volcados y manchas de sangre invadiendo suelos, paredes y techos. Juiciosamente, John y su ayudante decidieron salir de allí y precintar la casa, a la espera de poder realizar un registro más completo a la luz del día.

Ahora, los restos del pobre Clef reposaban en el dispensario local, a la espera de ser enviados el día siguiente a Derry para que se les realizase una autopsia en condiciones.
Aunque poco había que autopsiar...

Cumpliendo con su deber, John había telefoneado a las autoridades federales para informar del suceso, y una atareada secretaria le había asegurado que, “en dos o tres días a mucho tardar” un equipo del FBI se desplazaría a Riverside para investigar el caso. Y hasta entonces, que se las apañara el solito, le faltó decir. Sencillamente estupendo.

00:04
Brian abrió los ojos, sobresaltado y algo irritado, cuando su esposa se dejó caer de golpe sobre la cama. No la había oido levantarse, pero aquella “entrada dinámica” sí había logrado arrancarlo de su sueño. Maldijo para sus adentros mientras se giraba para mirarla.
-Muy gracioso, Lucy...

Se interrumpió al no ver la familiar silueta del rostro de su mujer y parpadeó varias veces, confuso. Al parecer, Lucy se había dejado caer sobre la cama, pero después no se había movido para apoyar la cabeza en la almohada.

-Lucy. ¿A que rayos estás jugando? – Preguntó él, incorporándose hasta quedar sentado. Una mortecina luz rojiza se filtraba por los huecos de la persiana, y la tenue claridad le permitió verla, tendida de bruces sobre la cama, con las piernas fuera, apoyadas en el suelo. No se movía, salvo por leves temblores de vez en cuando.

-¿Lu...? Cielo ¿Estás bién?- Esta vez, su voz tenía ya una nota de pánico. Al alargar la mano hacia ella, tocó las sábanas. Estaban empapadas en un líquido denso y cálido. Y el olor. El aire de la habitación estaba impregnado de aquel olor acre, como a cobre, que se le adhería a la garganta. Brian encendió la luz, y gritó al ver lo que había sobre su cama.

¡No, aquello no podía ser su Lucy! Llevaba su camisón, pero aun así.... ¡Dios santo!... su cabeza...
Donde debería estar la cabeza de Lucy, con su hermosa cabellera rubia, sólo había un bulto pelado, rojo y sangrante. Brian podía distinguir a la perfección la curva del craneo bajo los manojos de musculos arracimados. Algo la había emboscado en el pasillo y le había arrancado la piel de la cara, como quien quita un pasamontañas, y ella había encontrado la forma de volver a la habitación en medio de su agonía, para morir junto a él.

Brian apretó los dientes con desesperación, sumido en silencioso llanto. Sentía en su garganta un nudo de emociones, de rabia, impotencia, pena, ternura y horror, que le impedían emitir ningun sonido. Las luces titilaron, y una figura grande y oscura surgió de la oscuridad del pasillo. Brian se apretó contra el cabecero de la cama, como si tratase de atravesarlo para escapar de aquel horror irreal. El asesino venía a terminar su trabajo y cobrarse su segunda presa.

Tendida sobre la cama, ajena ya a todo y a todos, Lucy se estremeció una última vez y murió. Para ella, la agonía se había terminado.

Para su marido, acababa de comenzar...

¡Interferencia de bloqueo de anuncios detectada!


Wikia es un sitio libre de uso que hace dinero de la publicidad. Contamos con una experiencia modificada para los visitantes que utilizan el bloqueo de anuncios

Wikia no es accesible si se han hecho aún más modificaciones. Si se quita el bloqueador de anuncios personalizado, la página cargará como se esperaba.

También en FANDOM

Wiki al azar