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Por si no leyeron la primera parte aquí esta Edith (Parte 1).

Tuve suerte por que, unos segundos después, el autobús paso y como pude me zafe de ella y como una exhalación me acomode dentro, ha través de la ventanilla pude ver como ella alzaba su mano despidiéndose de mi.


Los siguientes días fueron infernales para mi, por que Edith parecía leer mis mas bajos deseos pues se vestia como mas me parecían sensuales las chicas, pero eso era lo de menos, ella parecía buscar cualquier oportunidad para subirse un poco sus pequeñas falditas y enseñarme cada día un poco mas sus hermosas y torneadas piernas, lo que mas me desquiciaba era la aparente indiferencia de mis demás compañeros que parecían no darse cuenta de el acoso de Edith, lo peor era que ella parecía darse cuenta de ello y se crecía mas llegando cada día mas lejos en su acoso, mi único consuelo en esos aciagos días fueron las fugaces miradas que escasamente llegamos a cruzar Rossana y yo, sus ojos eran un refugio de la lujuria de la mirada de Edith, pero en esos días, por alguna razón, casi no pude mirarla, cuando intentaba hablar con ella, siempre alguien me distraía con alguna pregunta pueril, y al voltear ella ya no estaba. 


En aquellos días me volví un ser taciturno y paranoico, mi familia fue la que mas sufrió, mi mama con ese instinto maternal que casi nunca falla intuyo que algo malo me pasaba pero yo como un tonto no le abrí mi corazón, en parte por miedo ya que ella sufre de presión arterial alta y una preocupación súbita podía enfermarla de gravedad, mí hermana Dulce se molestaba conmigo pues decía que seguramente andaba en líos de faldas y por mi culpa mama estaba preocupada. 


Un día y mientras estaba recostado en mi habitación me vino a la mente una idea, ¿y si todo era una sugestión mía? Pero por otra parte el “acoso” de Edith era real ¿y por que diablos no tomaba el toro por los cuernos y hablaba con ella? Así que decidí ser valiente y encarar el problema como un hombre, hablaría con Edith cara a cara y le diría que me dejara en paz, yo no era su bufón y mi familia no sufriría por su culpa, así que envalentonado fui al otro día a la escuela, entre al salón de clases y mi coraje se volvió frustración al ver que todos mis compañeros entraron pero ella no, mi frustración fue a mas al ver las horas pasar y ella no dio señales de vida, en mi mente me hacia preguntas ¿tendría el valor de encararla en otro momento?,estaba sumido en mis obscuras reflexiones cuando mis ojos por ¿ casualidad? se posaron en Rossana, ella me dirigió la mas calida sonrisa y con un ligero, pero firme movimiento afirmativo de cabeza me dio una marea de la mas calida y pura confianza que nunca nadie en mi vida me había dado. Recuerdo que al final de clase me acerque a Rossana para agradecerle el gesto, ella con una dulce sonrisa me dijo: 


-No hay nada que agradecer, tú tienes el valor y la fuerza para hacerlo. 

-¿Y como sabes de mi problema?- dije azorado-yo no te he contado aun nada, ella también parece leer mis deseos mas profundos y ahora hasta parece que también tu lo haces, bueno, mas bien parece que tu lees mis preocupaciones, perdona, quizás te parezco un paranoico.


-No te atormentes Eder-, dijo Rossana,-mejor pregúntate para que lo hace y no como, creo que es mejor que te apures, entré mas pronto la enfrentes mejor-,ella se acerco a darme un amistoso beso de despedida en mi mejilla y al oído me dijo,-se fiel a ti mismo y no importa lo que pase: confía, confía .


Y dicho esto se alejo, yo como un idiota me quede perplejo ¿por que había puesto especial énfasis en la palabra confía? ¿Ser fiel a mi mismo? ¿Para que? Sumido en esas reflexiones salí de la escuela como un autómata y así camine cuadras enteras sin apenas darme cuenta, mientras me acariciaba el punto en donde Rossana me beso dulcemente y sentía un calor que calentaba mi tibio carácter, yo caminaba por una larga avenida céntrica de la ciudad de México, cuando una voz a mi espalda me llamo.


Por un momento me ilusiono la idea de ver el blanco y amistoso rostro de Rossana hablándome, pero mi ilusión se transformo en espanto al ver el hermoso rostro de Edith, ella corrió y me abrazo cariñosamente como si fuera mi novia y me dijo exultante:


-¡Lo sabia!, sabia que me extrañarías ¿por eso me buscabas, no?-. Yo me quede mudo y estupefacto, ella seguía abrazándome fuertemente, reaccione y la separe de mi, le dije que teníamos que hablar, ella pareció no escucharme y me invito a seguirla, no se si fue su mirada amistosa o su pantalón a la cadera que resaltaba su breve cintura y su firme trasero lo que me hizo seguirla casi hipnotizado, la intuición me gritaba que no debía ir, era peligroso, lo sentía pero como una dócil oveja que va al matadero la acompañe. 


Caminamos dos cuadras, ella durante el trayecto se abrazo a mi cintura como si fuera mi novia mientras me hacia caricias en la mano, llegamos frente a una casa de dos plantas, amplia y de fachada sin pintar, Edith se acerco a la descuidada puerta y la abrió, yo tímidamente me quede afuera, ella al punto me invito a pasar, al entrar me encontré en un largo pasillo que al parecer dividía dos estancias de la planta baja de la casa, al caminar vi que dos entradas paralelas comunicaban las estancias con el pasillo, Edith camino presurosa y se metió a la entrada de el lado derecho, yo la seguí al llegar me fije en la estancia izquierda al parecer era la sala pues había dos sillones grandes y uno mas pequeño, una televisión vieja estaba sobre un mueble de madera muy cochambroso, en el suelo una alfombra que alguna vez fue café ahora estaba renegrida por la mugre y el polvo, en las paredes se veían algunas imágenes religiosas que presentaban el mismo aspecto polvoso y descuidado que al parecer presentaba toda la sala.


Una voz furiosa me saco de mis observaciones, al mirar la estancia derecha vi un comedor con cinco sillas, un mantel percudido lo cubría, al fondo se distinguía una estufa vieja y renegrida por el uso, pero lo que inmediatamente robo mi atención fue una mujer canosa, de unos cincuenta años que, sentada en la mesa al parecer cosía alguna prenda, mientras era regañada misericordiosamente por Edith, ella le espetaba:


"¡No quiero que nos molestes!¡entendido!".


La mujer asintió dócilmente, al voltear Edith pude alcanzar a ver la furia en su mirada, pero al verme inmediatamente y con el mayor cinismo cambio y la furia se transformo en aquella empalagosa y lujuriosa mirada que tanto me confundía.


Edith camino y llego al fondo de el pasillo, este terminaba en un pequeño patio en donde se veía un lavadero, una lavadora, una puerta en el fondo en donde supuse estaría el baño, la voz de Edith llamándome me animo a subir unas escaleras que daban acceso al segundo piso de la casa, al llegar arriba vi a Edith recargada en el marco de una puerta que daba acceso a algún cuarto, me miraba divertida, recreándose con mi desconcierto, ella ceremoniosa me invito a pasar, al entrar me di cuenta que la recamara era su cuarto, no me dio tiempo de mirar nada al instante me abrazo por la espalda y jadeante me dijo:


-¡Al fin solos guapo! Nadie nos molestara.- me separe bruscamente de ella, pero eso en vez de intimidarla pareció motivarla mas. -Ya se que todavía tienes esos pensamientos moralinos, de que "esta mal, que sucio"- dijo Edith arremedando,- y todo eso pero no te apures conmigo los olvidaras pronto.


Todo mi coraje de la mañana se esfumo y como un alfeñique solo acerte a preguntarle cosas estupidas:


-¿Por que a mi? hay chavos mas guapos que yo en la escuela, esto no es para mi, no estoy acostumbrado a estas cosas. 


Edith me miro exultante en su rostro se dibujaba la victoria y paladeando cada palabra me dijo: 


-No seas tontito, cuando yo quiera puedo tener a cualquier imbecil metrosexual a mis pies, puedo tener a cualquier niño rico a mi merced y suplicándome que le haga caso en cambio un chavo con tu luz, con tu inocencia es enloquecedor para mi, eres único, eres mío….


Ella me beso y empezó a desnudarme quise separarme, una voz interna me gritaba"¡huye, corre lo mas lejos posible!", pero ella me retuvo y dijo:


-No seas mojigato yo se que me deseas, yo soy lo que siempre has soñado, pero lo mejor es que yo te deseo mas a ti. Eres mio, toda la vida estaremos juntos


Ella me beso apasionadamente y a partir de ahí inicio una época contradictoria en mi vida, al principio todo era como un sueño, tenia a la chava mas hermosa de la escuela como amante y digo amante por que ella no me comprometía a nada, jamás me pidió que la presentara como mi novia, de hecho había veces que no me hablaba en la escuela pero a la salida me esperaba y juntos y felices nos encaminábamos a su casa a tener nuestras frecuentes sesiones de sexo desenfrenado, no quiero parecer santo ya que nunca lo e sido, así que sin el menor remordimiento lo digo, en aquellos momentos lo disfrute a el máximo, tenia una chica hermosa que me complacía en todas mis fantasías y deseos mas ocultos sin el menor recato y pudor, ninguno de los dos nos exigíamos fidelidad ni nada que el común de las parejas suelen exigirse, esto se potencio ya que por mi timidez mi contacto sexual era mínimo y ahora con una chava tan hermosa y dispuesta a complacerme me perdí entre los mares de la pasión desenfrenada. Ni que decir tiene que en esos momentos yo ni recordaba a Rossana, tampoco volví a hablar con ella, cuando nuestras miradas se llegaban a encontrar ella solo me miraba con una infinita paz y tranquilidad, es muy extraño, pero el que terminaba por sentirse mal era yo pues había algo dentro de mi que me decía que ella lo sabia, sabia que entre la hermosa Edith y yo había algo pero al parecer no le molestaba o ni siquiera le entristecía, mas parecía que con su mirada me trataba de animar pero ¿A que? 


Todo cambio un día que mi mama me dijo que me veía mal como si estuviera enfermo, recuerdo que ella insistió en llevarme a el medico, pero yo hoscamente la ignore, aquella noche me mire en el espejo y con espanto y perplejidad note que mi aspecto era deprimente, en mi rostro se dibujaba una palidez mas propia de un enfermo de cáncer que de un joven sano y feliz, mis ojos se veían opacos y sin brillo, al quitarme la camiseta vi mi tórax y abdomen, las costillas se me notaban como si estuviera desnutrido, era increíble pues supuestamente esos habían sido los días mas felices de mi vida y ahora resultaba que estaba mas mal que nunca físicamente hablando, era ilógico, era estupido pero así era mi realidad en ese instante.


Recuerdo que estaba absorto viéndome cuando mi hermana entro a el cuarto y me observo la espalda, espantada me pregunto:"¿quien te hizo esto?", me costo trabajo pero con la ayuda de su celular me tomo una foto de la espalda, y pude ver como en la parte media una extraña mancha negruzca de regular tamaño afeaba a un mas mi aspecto.


Como pude calme a mi hermana y la convencí de no decirle a mama nada, cuando me quede solo una enloquecedora idea me puso los pelos de punta, la causante de todo esto solo podía ser ella, empecé a sudar copiosamente, un sudor frío cayo por mi rostro bañándome y haciendo aun mas calamitoso mi aspecto, mis reflexiones solo podían apuntar a una culpable, ella, ¡Era ella, solo podia ser ella! ¡Ella me estaba succionando la vida! ¡Por eso me buscaba, por eso le era necesario! Pero aun así yo la seguía deseando, la quería seguir viendo, ella me daba lo que nunca nadie había hecho por mi, quería volver a ver a Edith. 

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