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Algo que solo unas pocas personas pueden conocer de verdad, considérate con suerte.


Yo vivía en ciudad Azafrán, cerca del gimnasio de Sabrina.


Sabrina era una chica muy fría, nunca salía de su gimnasio, excepto para asuntos oficiales de la Liga Pokémon…


Una chica misteriosa, muchos hombres la deseaban, pero pocos se atrevían a hablarle por miedo a sus extraños poderes psíquicos. Los padres de Sabrina murieron cuando ella tenía 7 años y desde entonces vivió en mi casa con mis padres. ¿Por qué con mis padres? Porque ella es mi prima. Así es, su padre y mi madre eran hermanos.


Desde que tengo memoria, Sabrina no hablaba con nadie, no tenía amigos en la Escuela de Entrenadores, solo leía libros sobre Pokémon. Mi madre me dijo que antes no era así, que antes de que sus padres murieran era una chica sociable y amigable, pero desde que murieron por un ataque de un Charizard agresivo, ella se tornó fría y callada.


A mí no me importaba, de hecho lo prefería así. Conozco a Sabrina desde que tengo memoria y siempre la he admirado, su forma callada de ser, su habilidad en combates, sus habilidades psíquicas y, sobre todo, el hecho de que fuese nombrada líder de gimnasio con apenas 14 años.


Yo quería seguir sus pasos, pero no iba a ser fácil…


Ella atrapó a su Abra con apenas 8 años, y yo a los 10 años lo único que tenía es un Meowth sin entrenar, que más que Pokémon de batalla, era la mascota de la casa.


Yo quería capturar un Pokémon raro al igual que ella, uno poderoso o bien, uno que pudiera evolucionar a uno muy fuerte.


En la Escuela de Entrenadores, un día, de tarea, nos pidieron traer un informe sobre un tipo de Pokémon diferente para cada alumno. A mí, me tocó la mala suerte de que fuera el tipo fantasma, pues yo quería el tipo psíquico, pero ese le tocó a una compañera.


Investigando sobre Pokémon fantasmas me encontré con cosas muy curiosas: Para empezar, ni los mejores científicos como el profesor Oak conocían la verdadera naturaleza de los Pokémon fantasma, incluso hasta hace 20 años, muchos científicos dudaban de la existencia de estos Pokémon , alegando que lo que se veía no eran más que visiones provocadas por ondas psíquicas de algún Alakazam perdido.


No fue sino hasta hace 20 años cuando la famosa entrenadora de la Élite Cuatro, Agatha, logró capturar un Gastly, al cual más tarde evolucionó a Haunter y luego a Gengar.


Algo que me llamó mucho la atención de este tipo fue sus ventajas, pues según lo descubierto, los ataques de tipo fantasma eran muy efectivos contra los Pokémon psíquicos.


Eso era, si lograba capturar un Pokémon fantasma de alto nivel lograría vencer a Sabrina, y por fin le probaría que soy un digno rival que merece su atención, incluso podría convencerla de que formemos equipo. Pokémon fantasma y psíquico peleando codo con codo, seriamos un equipo invencible, o tal vez…


Busqué y busqué, pero nadie conocía donde se podían atrapar Pokémon tipo fantasma. Pero descubrí que en Kanto solo había tres Pokémon fantasmas: Gastly, Haunter y Gengar


Ya me había decidido, atraparía uno… pero, ¿Dónde podría atrapar uno?


En clase, después de que entregué mí tarea, le pregunté a mi maestra donde podía atrapar un Pokémon fantasma.


“No lo sé.” -respondió ella- “Los reportes de apariciones normalmente son en cuevas o en cementerios, pero aunque lo supiera, no creo que logres atrapar uno, solo vas a espantarte y a escapar como todos”


No hay cuevas cerca de Ciudad Azafrán, pero a unos minutos en bicicleta se encuentra Pueblo Lavanda, con la famosa Torre Pokémon, el cementerio mas grande de la región, seguro que en ese lugar encontraría un Pokémon fantasma. 
Lavanda.jpg

Pueblo lavanda


"¿Cuál capturaré?" pensaba mientras iba a la Torre Pokémon. Sería genial un Gengar, aunque por su dificultad de captura me conformaba con un Gastly.


Ya al llegar, entré en la torre. En el primer piso había mucha gente que lloraba a sus Pokémon , pero que no se atrevían a subir más. Me dirigí a las escaleras, tome aire, sostuve con fuerza la Pokéball de Meowth que me había traído de mi casa, y subí… Grave error, el peor de mi vida. En el siguiente piso había tumbas y algunos entrenadores valientes, que al igual que yo, buscaban fantasmas.


Seguí al otro lado de la habitación. Decía para mi mismo “todavía estas a tiempo, sal de aquí mientras puedas” y a pesar de que mis piernas temblaban y avanzaba lentamente. Estaba muy decidido.


El tercer piso se encontraba vacío, solo había tumbas y algunos huesos tirados. Un olor nauseabundo me golpeó en la nariz, como olor a muerto en putrefacción. Pronto identifiqué de donde venía el olor, de el cadáver putrefacto de una Marowak hembra.


La Marowak estaba corroída de todo el cuerpo, como si ya llevara días en ese lugar. Pero lo más aterrador era la cabeza, la cual estaba completamente abierta, sangrando con lo que quedaba de materia grís y sin cráneo a la vista.


Me asusté, quise salir corriendo, pero recordé que las Marowak mueren al dar a luz y que el Cubone al nacer le arranca el cráneo a la madre para usarlo el, seguramente hace unos días esa Marowak dio a luz y por eso estaba en ese horroroso estado.


Seguí caminando, cada vez era mas difícil ver debido a la niebla del lugar, savia que esa niebla no era normal, la torre era un espacio cerrado y es físicamente imposible que haya niebla en un espacio cerrado y menos en esta época del año, solo podía significar que me acercaba al un Pokémon fantasma que tanto quería.


Al poco rato de caminar escuché un sonido, un chillido horrible que más bien parecía un lamento. Quise correr, pero mis piernas no me respondieron. El chillido se acercaba cada vez mas hasta que lo tuve a mi derecha, luego se detuvo. Me daba miedo voltear a mi derecha, pero tenia que hacerlo. Fue grande mi alivio al ver que no era nada más que un Cubone. Había escuchado que lamentaban la muerte de sus madres con un horrendo lamento.


El Cubone me miraba, tenía los ojos rojos como si acabara de llorar, y su espectral figura daba una sensación de tristeza y odio a la vida. Me dio la sensación de que la única razón por la que no acababa personalmente con su propia vida era para no hacer vano el sacrificio de su madre.


Me alejé de la criatura con una mezcla de lástima y miedo en mi alma, cada vez me sentía menos seguro.


El cuarto piso estaba completamente vacío, y la niebla ya era tan espesa que no se podía ver nada, tenía que caminar lentamente para evitar tropezarme con alguna tumba. Poco tiempo después, el aire se puso muy frío. Yo estaba asustado, pensé en irme de ese lugar pero no pude moverme.


Una sombra apareció entre la niebla con una mirada diabólica. No parecía ningún Gengar, tampoco un Haunter, y mucho menos un Gastly, solo era una sombra, un fantasma, un espectro.


Me asusté, pensé que en mi afán de querer encontrar un Pokémon tipo fantasma, me había topado con un autentico fantasma. Estuve apunto de escapar asustado, cuando recordé mi trabajo: Los Pokémon tipo fantasma son capases de crear ilusiones y así asustar a los viajeros.


Estaba seguro, eso que tenía frente a mi era un Pokémon tipo fantasma, no sabía si un Gastly, un Haunter o un Gengar, pero sería mio.


Tomé la Pokeball y llamé a Meowth. Al mirar al fantasma, Meowth erizó su pelo y me miró con un rostro aterrado.


“¡Usa Día de Pago!”, ordené a Meowth, pero el felino estaba muy asustado para reaccionar.


Dí unas cuantas ordenes más, pero Meowth no reaccionaba. Mientras, el fantasma me gritaba con una aterradora voz, “¡Lárgate!”


“Muy bien, Meowth, si no vas a pelear, lo haré yo mismo.”


Después de decir eso, corrí y me lancé hacia el fantasma.


Jamás debí haber hecho eso.


Todo se puso oscuro, solo estábamos Meowth y yo.


“Con que, ¿Quieres un Pokémon fantasma?” Preguntó la misma voz.


Asentí con la cabeza.


Un cuchillo cayó a mis pies.


“Para poder dominar la muerte tienes que ser capaz de causarla sin sentir remordimientos.”


Tomé el cuchillo sin saber que hacer, pero luego de ver a Meowth, comprendí. Agarré a Meowth entre mis brazos y le clavé el cuchillo en el estomago, el cual recorrí lentamente de un extremo a otro. Cuando terminé, dejé el cadáver de mi viejo amigo en el suelo. Ya no sentía miedo, el horror ya debía haber pasado.


“Eso fue fácil”, respondió la voz. “Ese gato no era más que tu mascota. Para demostrar tu poder sobre la muerte tienes que hacerle lo mismo a un ser más cercano a ti”.


Detrás de mí aparecieron dos personas que yo conocía bien… Mis padres.


Mi alma se llenó de miedo cuando supe que debía hacer. No era miedo, era terror, estaba viviendo el peor horror del mundo.


“Ya no hay vuelta atrás, no tienes opción”.


Cogí el cuchillo y lentamente hice lo mismo que hice con Meowth.


“Muy bien”, respondió la voz. “Ahora eres un auténtico Amo de la Muerte”.


De la oscuridad apareció un Gengar, yo sabía que hacer, agarré una Pokeball y la lancé hacia el Gengar.

Lo había logrado, tenía el Pokémon fantasma que vine a buscar.

La oscuridad desapareció, y la voz dijo por última vez:

“Que valiente, eres la segunda persona que completa con éxito este ritual”.

Sabía bien que hablaba de Ágatha, la famosa entrenadora de tipo veneno de la Élite Cuatro.

Me encontraba de nuevo en la Torre Pokémon, ya no había niebla y a mi derecha se encontraba el cadáver de Meowth. Mis padres habían desaparecido. Ya no sentía miedo ni culpa, viví el mas grande horror y lo superé. Nada más me volvería a dar miedo, sabía que nadie más que Ágatha había llegado tan lejos como yo, que todos los que lo intentaban escapaban asustados después de ver el fantasma.

Cogí a Meowth y busqué una tumba vacía, enterré a mi amigo, y salí de la torre, observe la Pokéball con mi nuevo Pokémon: Gengar.

No regresé a casa, sabía que mis padres no estarían allí. Lo confirmé después de ver las noticias, ellos estaban muertos.

Escapé de la ciudad y llegué a Johto. Comencé a vivir en Ciudad Iris.

Han pasado ya 10 años desde entonces, ahora soy el líder del gimnasio de esta ciudad. Hace tres años, la compañía Silph S.A. inventó un objeto llamado Scope Silph que sirve para poder anular las ilusiones de Pokémon fantasmas y así atraparlos como si fueran Pokémon normales. Desde entonces muchos jóvenes han capturado Pokémon fantasmas e incluso algunos se hacen llamar entrenadores fantasmas. Pero no lo son. Para poder sacar el máximo potencial de un Pokémon fantasma, se necesita vivir el horror que yo viví, ser un auténtico Amo de la Muerte.

En cuanto a Sabrina... Sigue siendo líder de Gimnasio y yo sigo obsesionado con vencerla… Pero no solo vencerla, quiero humillarla, traumarla y hacerle vivir las peores experiencias que jamás haya vivido, para poder demostrarle lo fuerte que me he vuelto, por eso he puesto mi vista en tres fantasmas Pokémon. No Pokémon tipo fantasma, sino los fantasmas de tres Pokémon que murieron en la Torre Quemada de Ciudad Iris ya hace mucho tiempo, un Vaporeon, un Jolteon y un Flareon que según cuenta la leyenda después de morir ganaron nuevos poderes.

¿Que cuál es mi nombre? No lo recuerdo, hace años que no uso mi verdadero nombre, pero hoy en día me hago llamar Morti.

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