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 La investigación paranormal comenzaría esa misma noche. ¿Averiguaríamos quienes eran las nadadoras satánicas? Solo el tiempo lo diría.


Mi gran camarada, Esteban, llego a mi casa sin contratiempos para nuestra supuesta “pijamada”. 


Mantener a mi perezoso amigo despierto hasta tarde resultó la parte más difícil del asunto. El pobrecillo jamás había pisado una fiesta en su vida, por lo que está sería la primera vez que se quedaría despierto hasta pasadas las 9 PM. Ya les había comentado que el joven era todo un San Nicolás.


Aunque, finalmente cuando el reloj marcó las 4:00 AM, ambos estábamos despiertos, preparados, y equipados con la más alta tecnología fotográfica: Lentillas infrarrojas, cámaras de alta definición y binoculares con potencia alienígena. 


Con los nervios de punta y temblando de emoción, nos dirigimos al balcón nerviosamente, listos para observar lo inobservable… Y cuando lo hicimos, una ola de admiración traumática nos abatió:
Tal y como esperábamos, una mujer maravillosa se encontraba nadando en las heladas aguas de la piscina glacial.


Por primera vez desde que vi a las nadadoras satánicas de media noche, la muchacha era rubia. Su piel era blanca como la luna, y sus cabellos oleados y dorados como serpientes de fuego. Sus curvas eran como el arcoíris, y sus deliciosas piernas bronceadas como dos rebanadas de mantequilla caliente. Simplemente era la más bella y enloquecedora fémina que había visto en toda mi existencia humana.


- ¡O Dios mío! ¡Es verdad!–exclamo Esteban con deleite y sorpresa al observar a la muchacha- Si existen las chicas que nadan bajo cero grados.

- ¡Que te dije! ¿Increíble, no? 


- Andrés, ¿Tienes ropa interior extra? Creo que la voy a necesitar… -Ambos nos reímos juntos, locos de alegría por la presencia de esa Diosa encandecida.


- ¡Bueno suficiente! –dije yo recomponiendo la postura- Tal vez la muchacha sea linda, pero no olvides que tenemos trabajo que hacer. –Esteban rio un poco más, pero luego se recompuso también.
- Correcto, hay que comenzar a ejecutar la misión.


Con la ayuda de nuestra tecnología de agentes secretos principiantes, Esteban y yo capturamos la mayor cantidad de imágenes posibles, tanto a color como infrarrojas. Tomar las fotos no fue difícil, puesto que nuestra anfitriona posaba con talento sobrenatural.


La preciosa doncella que nos había deleitado con sus delicias corporales, nadaba grácilmente como un cisne en esa bella noche primaveral. Su cuello lucía un collar compuesto por perlas preciosas; y un grandioso arete colgando de la punta de su exótico y sensual ombligo angelical, la hacía irresistible para nuestros sensibles corazones mortales. Era infinita e impresionantemente hermosa.
Pero, llegado a un punto, se detuvo repentinamente. Yo esperaba que nos mirara, nos sonriera diabólicamente y luego se escapara, como lo hicieron las demás. Pero ella, contradiciendo la tradición, simplemente salió de la piscina ignorándonos. Se tapó él rostro con ambas manos, como si estuviera avergonzada, y se marchó corriendo hacia la oscuridad.


Después de unos minutos, decidimos volver a nuestro cuarto y dormir un poco, dando por finalizada esta fase de investigación. Los resultados fueron tremendamente exitosos, como les contaré después. Pero vamos parte por parte… 


Al día siguiente, durante la madrugada, justamente cuando me disponía a salir al balcón para apreciar a las chicas nadando en la piscina, como era mi costumbre, recibí una tremenda desilusión. 
La piscina estaba absolutamente vacía. 


Sentí como si una flecha partiera mi corazón en dos. Como si parte de mi alma se hubiera ido para siempre. Esa piscina vacía, significaba la despedida definitiva entre mi persona y las maravillosas nadadoras nocturnas. Jamás las volví a ver desde entonces. 


¿Qué rayos habría hecho yo? ¿Les habrá molestado qué las haya exhibido a Esteban? O simplemente decidieron mudarse de piscina, en otro edificio, y con otro muchacho dispuesto a admirarlas y contemplarlas todas las madrugadas… 


Justamente mientras estaba ensimismado con estas cavilaciones, frustrado y entristecido con la despedida de tan bellas criaturas, mi celular comenzó a zumbar en mi cuarto impacientemente.
- ¡Andrés! ¡Tienes que ver esto! Acabo de revelar las fotografías… -me contestó la voz asustada de Esteban.


- ¿Ya las descubriste? ¿Cómo son?


- Será mejor que vengas, ¡tienes que verlo tú mismo! ¡Es aterrador!


- ¿Dónde estás? –le cuestioné tajantemente.


- Ven a mi casa, ¡Rápido! Que esto es peligroso ¡Tengo miedo! 


Sin pensarlo dos veces, colgué el teléfono, y me dirigí a la puerta de salida. Puesto que el hogar de mi amigo estaba solo a unas cuantas cuadras, decidí llegar allí corriendo con todas mis fuerzas. 
Cuando finalmente llegué a la casa, divise la silueta de Esteban esperándome en el portón. 


Una vez los dos dentro de la vivienda, el rápidamente cogió un sobre manila de la repisa y me lo entregó rápidamente.
- Míralo, no te lo podrás creer.


Adentro había un pequeño paquete etiquetado como “infrarrojas”. Eran las fotografías que habíamos tomado la noche anterior. 


- Las fotografías normales a color no son alarmantes –apuntó Esteban- Son las fotos infrarrojas las que me preocupan… Intenta abrirlas… 
Tomé el paquete y lo abrí velozmente. Lo que encontré a continuación me dejo íntimamente conmovido.


En las fotografías infrarrojas, se veía la silueta de una especie de mujer hermosa nadando por las aguas de la piscina. Se trataba de una criatura de curvas femeninas, pero de patrones corporales inmensamente satánicos. De su cabecilla germinaban dos cuernos gruesos y largos, mientras que de su cintura emergían dos alas glamurosas y relampagueantes. El humanoide infernal carecía de piernas… ocupando su lugar, había una extraña cola, sospechosamente similar a la de los peces…


- ¡O Dios mío! ¿Qué crees que sea? –exclamé cautivado por la atractiva capción, tan hermosa como perturbadora al mismo tiempo. 


- ¿Qué no es obvio? –gimió Esteban temblando de miedo- ¡No viste los cuernos y las alas! ¡Son las reinas del infierno! ¡Las princesas de la discordia! ¡Prepárate para el apocalipsis hermano! Solo Jesucristo puede librarnos de las ataduras del demo…


- ¡Para ya! Deja de hablar huevadas. –le interrumpí- ¿Qué no te das cuenta, viejo? Estas chicas no son ninguna clase de demonios.


- ¿Ah no? Yo creo que sí lo son. Esto es exactamente lo mismo que las películas. ¡Solo las fotografías pueden captar la imagen de estas manifestaciones demoniacas!


- Son sirenas…. –dije emocionado y casi llorando por la adoración lunática que sentía hacia esas divinas y misteriosas criaturas de la noche.


- ¿Sirenas? ¿Por qué lo dices? –inquirió Esteban con sus ojos vislumbrados por la revelación.


- Mira. –le dije señalando la cola de pez visible en las fotografías. Esteban se mantuvo estudiando la imagen detenidamente, para luego negar con gesto vehemente.


- Enserio te digo, estoy absolutamente convencido que no lidiamos con simples sirenas.


- ¿Por qué tan seguro? Tiene sentido. Es por eso que siempre las vemos nadando. ¡Las sirenas necesitan del agua! –exclamé.


- ¿Sabes? La fotografía no es lo único que te quería mostrar. Hay algo mucho más impresionante y urgente que tienes que saber… -su voz ahora sonaba ronca y nerviosa.


- ¿Qué? –pregunté alarmado.


- Mmmm, ayer estaba revisando mi correo, y hallé una carta de lo más interesante –hizo una pausa para inhalar una gran bocanada de aire y exhalar profundamente- Creo que te interesará leer el mensaje. 


Sacó de su bolsillo una especia de carta, y me la entregó. Leí rápidamente como si mi vida se tratara de eso. El contenido era así:


“Hola queridos y desconocidos amigos, los he estado observando de cerca y sé lo que están haciendo e investigando.

Son las maléficas y aborrecibles criaturas que jamás debieron existir. 

Yo también estoy involucrada en este asunto, las he observado y sé exactamente que son. Pertenezco a una organización secreta, y realmente estamos interesados en compartir la información que tenemos con ustedes.

Espero que nos devuelvan el favor.


Solo véanme en el muelle hoy a las 5 de la tarde, para que podamos conocernos como Dios manda. 

La-piscina-de-noche
Se despide su amiga y confidente más confiable. Llámenme “La amiga”.

Sostuve la carta en mi mano y la releí incontables veces.

No pude evitar sonreír alegremente ¡Al fin habíallegado la ayuda!


- Y bien… ¿Qué piensas? –preguntó Esteban, que seguía dubitativo y aterrado por las misteriosas fotografías…

- ¿Crees que debamos confiar en ella?


- Mmmm, déjame ver. ¡Que estamos esperando, vamos al muelle!

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