FANDOM


La amargura es un sabor que se adquiere a causa del dolor, un sentimiento que araña lentamente tu garganta y oprime asfixiando tus pulmones, Elibé comprendía perfectamente el significado de la palabra ya que un terrible acontecimiento la obligó a catarla, antes de que eso sucediera su bienestar estaba situado en el último escalón de la pirámide de Maslow y su pareja había sido, a grandes rasgos, la motivación que la impulsó a lograrlo, aún podía recordar aquel entonces en el que la felicidad se vislumbraba rebosante en sus mejillas, sus labios apenas podían evitar la sonrisa, y sus ojos azules se iluminaban cuando su pareja la besaba.

Pero desgraciadamente, sin saber por qué, Marcos desapareció de la faz de la tierra y Elibé fue engullida por su pérdida. Y bien, ahora pasaremos a la previsión del tiempo con nuestro compañero Emilio Montero Ya habían trascurrido más de cuatro meses y, a pesar del sobreesfuerzo que habían hecho por encontrarle, los resultados no fueron más que nefastos.

Desde entonces y hasta ahora había permanecido la mayoría de días encerrada en casa, enganchada al televisor y recordando con dolor el pasado.-Me lo prometiste.-Dijo sentada frente a la mesa del comedor, si bien la programación que emitían era de lo menos interesante un objeto situado junto al televisor la distraía cuando la nostalgia reaparecía: El destello de un recuerdo plasmado como imagen en fotografía, enmarcado por padera de pino y que reflejaba con sonrisas aquel entonces cuando aún permanecían unidos.

Buenos días, parece ser que las nubes que durante esta semana han estado provocando chubascos en el norte Peninsular se alejan lentamente, lo que nos permitirá disfrutar de un cielo muy despejado a partir de esta mitad de la jornada.

Elibé se llevó la mano a la cadena que bañada en oro acariciaba su cuello y con suavidad deslizó sus dedos por el colgante oscilante, sin perder de vista la fotografía enmarcada, observó como en el cuello de ambos un collar con medio corazón representaba como símbolo su unión y, llevada por la tristeza, descubrió que el que ahora palpaba tan solo era un vil recuerdo de su desaparición. Tan incompleta como la mitad de su colgante sus ojos se humedecieron de nuevo y su cabello de fuego resbaló del hombro y se deslizó sobre su pecho.

Recordad que esta noche, 11 de Agosto, debéis estar atentos y mirar al cielo porque está prevista una lluvia de Perseidas, un espectáculo maravilloso que nadie se debería perder, este fenómeno tan conocido es debido a que un cometa que pasa por el sistema solar.

El sonido de la puerta de entrada abriéndose confirmó que su compañera de piso había regresado de la Universidad, con rapidez secó sus lágrimas. -¿Hola? ¿Por qué no contestabas?-Dijo su amiga acarreando con una mochila sobre su espalda, Claudia era una chica morena de cabello corto, sus ojos eran marrones y solía resaltarlos con maquillaje. 

Su modo de vestir resultaba un tanto atrevido y su color preferido era el negro, normalmente solía combinar ambas cosas con una minifalda y una camisa ajustada que marcaba sus encantos, pero lo más importante radicaba en su personalidad: Claudia se desvivía por la gente que quería y cualquier problema de otro lo asumía como algo personal. -Lo siento-Respondió Elibé-Con el televisor no te había escuchado llegar, Claudia se acercó, rodéo la mesa y la observó con detenimiento. -¿Hasta cuando piensas seguir así?-Preguntó de pronto. -Seguir... ¿Cómo? -Por favor Elibé, tienes que salir, no puedes pasarte los días encerrada en casa, al menos deberías asistir a clase ¿no crees? -¿Para qué? no puedo concentrarme-Respondió ocultando el rostro tras su largo y liso cabello rubio. -Sabes que eso te ayudaría, al menos así hablarías con los demás y te distraerías. -Claudia te repito que no tengo ganas, yo no puedo salir tanto como lo haces tú. -En serio, si me he trasladado a vivir contigo es para ayudarte, pero si tú no te esfuerzas yo no puedo hacer nada. -¿Crees que es tan fácil olvidar a alguien?-Preguntó girándose hacia ella con una expresión de angustia.- ¿A caso piensas que yo quiero estar así? -No lo creo, pero tienes que aceptar de una vez que muy seguramente él... -¡Maldita sea!-Exclamó incorporándose de la silla-¡No está muerto! ¿¡Por qué todos habéis perdido la esperanza en encontrarle!? ¡Marcos no está muerto, joder! -¡Elibé por dios, tienes que levantar cabeza de una vez!-Respondió con el mismo tono. -¿Sabes qué? primero soluciona tus propios problemas y déjame tranquila. -Añadió con una cierta crueldad en su voz mientras devolvía su mirada al televisor.- Te he dejado el pescado en la nevera, si quieres ven a comer conmigo, pero no quiero seguir hablando del tema. Los ojos de Claudia quedaron clavados en su nuca durante unos segundos mientras un pequeño tic hacía temblar con nerviosismo su labio superior. -Da igual, se me han quitado las ganas- Sin añadir nada más su compañera de piso dio media vuelta y se dirigió hacia el dormitorio. Mientras Elibé la veía alejarse por el pasillo observó como los huesos de su amiga se dibujaban repugnantemente bajo su camisa.

En la oscuridad de la noche, cuando las pesadillas resurgen para atemorizar a los más pequeños, un sonido semejante a un silbido sobrevoló surcando el cielo, era una estrella, fugaz y resplandeciente, cuyo destello finalizó con un gran estruendo. A la mañana siguiente un incómodo silencio las acompañaba de camino a la Universidad a penas se habían dirigido palabra desde la discusión y Elibé se sentía culpable de la situación. 

Si bien aquellos consejos la enojaron en su momento, ahora los encontraba de lo más acertados; gracias a Claudia su vida no se había desmoronado por completo y gracias a su esfuerzo era capaz de seguir subsistiendo, con mal sabor de boca miró de reojó a su amiga, tan reservada como de costumbre permanecía callada, caminando junto a ella, mientras su mirada reflejaba un cierto disgusto por la disputa que tuvieron el día anterior, sin preámbulo alguno detuvo sus pasos y procedió disculparse. -No soporto estar así contigo-Dijo de pronto. Claudia se frenó en el camino y sin girarse escuchó sus palabras. -Me siento fatal por cómo te traté ayer, no estuvo bien y espero que puedas perdonarme. Sé que no es excusa pero llevo unos días un poco nerviosa y por eso reaccioné como no debería. -Yo también lo siento-Respondió al cabo de unos segundos-A veces pienso que te fuerzo demasiado, pero me desespera ver como sufres y no poder hacer nada por ayudarte. 

Elibé se acercó a ella y con sentimiento la agarró de su mano derecha.-Cuando Marcos desapareció tú fuiste la persona que ocupó el vacío que él dejó en mi piso, te molestaste por intentar animarme, incluso te encargaste de llevar a cabo las labores de la casa, así que no digas eso, me has ayudado más de lo crees, pero como tú me dijiste ayer yo soy la que he de esforzarme por estar bien, una vez reconciliadas las prisas les asaltaron cuando al mirar sus relojes se percataron de que llegaban tarde. 

Aquella tardanza tan habitual se debía a que el piso donde vivían se encontraba justo en el otro extremo del pueblo, y para llegar a la Universidad debían cruzar una colina que dividía en dos a la población, aquel no hubiese sido un problema si el sendero por el cual bordeaban el cerro estuviese urbanizado y no dejado por la mano de dios. -Elibé, rápido.- A toda prisa descendieron por el camino de tierra, a los pocos metros cruzaron el puente de madera que se mantenía firme sobre el río y, sin perder un solo segundo, se dirigieron hacia el enorme edificio que asomaba sobre las copas de los plataneros.

Cuando entraron en el recinto dos estudiantes se les acercaron con una sugerente historia por explicar. -Claudia, Claudia ¿Lo escuchaste?-Preguntó un chico repeinado que llevaba gafas de culo de botella. -¿Eh? ¿Qué tenía que escuchar? -¿Lo ves? Ella tampoco se enteró-Respondió la chica con un pirsing en la nariz y el pelo a mechas rojas, aquella pareja tan peculiar eran Paula y Sergio, dos personas que a simple vista parecían completamente opuestas pero que cuando se les conocía a fondo resultaban ser dos gotas de agua. 

A ambos les fascinaba el cine de género, todo los relacionado con los fenómenos paranormales e incluso habían llegado a coincidir en algún avistamiento, cuando uno conocía datos como este no podía evitar sentir un cierto recelo. -¿Que tendríamos que haber visto?-Preguntó Elibé asomándose tras su compañera. -Ayer por la noche hubo un gran estruendo en la montaña-Explicó Sergio- Mi abuelo estaba en el jardín observando la lluvia de estrellas que llevaban tiempo anunciando, cuando de pronto... una bola de fuego atravesó todo el cielo y se estrelló en el bosque. -¿Y qué pasa con eso?-Preguntó Claudia. -¿¡No os parece interesante!? ¡Un meteorito que ha caído del espacio!-Exclamó con una expresión de euforia- ¡Y nosotros tenemos la oportunidad de ir a verlo! -¡Que emocionante! ¡Es un fenómeno extraterrestre!-Dijo ella aún más exaltada-¿Quien sabe lo que allí encontraremos? -Y con esto... ¿pretendéis que vayamos con vosotros? -¡Exacto! ¡Tenéis que acompañarnos! si algo raro sucediese nadie nos haría caso, pensarían que nos lo inventamos, `pero con vosotras allí todo resultaría mucho más creíble, ala espera de una respuesta Claudia se giró hacia su compañera de piso y le preguntó: -¿Esta tarde tenemos algún plan?

En aquel instante, mientras su querida amiga le ofrecía la oportunidad de decidir, Elibé recordó la razón por la que el día anterior discutieron y, recompensando así su esfuerzo, negó con la cabeza aceptando la propuesta.

No fue una de las tardes más soleadas, ni siquiera el cielo se encontraba despejado, sin embargo un sentimiento de entusiasmo parecía sosegar la oscuridad que Elibé había estado incubando, al parecer, aquel tratamiento que su compañera le había recomendado resultó ser más efectivo de lo esperado; El sobreesfuerzo personal por realizar algo que no deseaba disipó sus asfixiantes demonios y distrajo su cerebro de cualquier recuerdo durante un tiempo. -¿Seguro que es por aquí?-Preguntó Claudia, muy inquieta y caminando entre la maleza.

Después de las clases quedaron y juntos se dirigieron hacia la gran colina que dividía en dos al pueblo. Con Sergio de guía se introdujeron entre la arboleda y siguiendo sus pasos llegaron a uno de los lugares más lúgubres del bosque. -Creo que ya hemos llegado.- Sobre sus cabezas un cielo formado por árboles de hoja caduca dibujaba un escudo dorado que impedía que el sol se filtrase con esplendor, sin embargo, a pocos metros, una obertura a causa de un gran impacto había quebrado las ramas de uno de ellos y daba paso a un deslumbrante rayo de luz, entusiasmados por tal acontecimiento se acercaron y sorprendidos miraron el cráter que se había formado justo debajo, en aquel momento ninguno de ellos pudo añadir palabra, ni siquiera Elibé, cuyo rostro palideció como un muerto al percatarse de algo completamente desconcertante. -¿Se puede saber que haces?-Preguntó Claudia frunciendo el ceño. 

Sin responderle se introdujo en el chamuscado boquete, cuidadosamente se agachó junto al meteorito que aun se mantenía caliente y acercando sus dedos a él agarró algo con sus manos. -Dios mío eso es...- Con pulgar e índice lo alzó sobre sus hombros y aproximándolo a su desencajado rostro mostró aquel colgante con medio corazón que junto a su novio Marcos desapareció.

¡Interferencia de bloqueo de anuncios detectada!


Wikia es un sitio libre de uso que hace dinero de la publicidad. Contamos con una experiencia modificada para los visitantes que utilizan el bloqueo de anuncios

Wikia no es accesible si se han hecho aún más modificaciones. Si se quita el bloqueador de anuncios personalizado, la página cargará como se esperaba.

También en FANDOM

Wiki al azar