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“Corro a toda velocidad que mi cuerpo puede resistir, veo a un hombre, un joven mas bien, está persiguiéndome, no lo veo ya - ¿me estará acechando?- , todo este maizal a mi alrededor; veo dos perros muertos, estoy escapando. Hay una casa, debo entrar, debo protegerme. Estoy asustado, algo impide que entre. Empujo la puerta; hay dos cuerpos tendidos dentro, me desespero, quiero salir. Repentinamente la puerta se cierra dando un tremendo azote y detrás de mi alguien sonríe diciéndome: -“con que aquí estás,  bastardo”. Volteo lentamente y veo una sombra, no alcanzo ver su rostro, porta un rifle apuntando hacia mí, dispara y todo se vuelve negro.

“Ese es el sueño que tenía desde aquel día, no sé cuánto tiempo pasó, desde aquel descubrimiento que hice en aquella “cabaña”, no recuerdo bien, es como si mi cerebro quisiera borrar ese escalofriante acontecimiento, todas la noches desde entonces despertaba a media noche sudando gotas frías, me levantaba por un vaso de agua recordando mi sueño, es extraño, el sueño nunca se iba, ya estoy harto de eso, los doctores dicen que debo darme tiempo, pero ya me cansé, si ellos no pueden hacer que olvide, lo haré por mis propios medios.

Cerré mi diario escribiendo aquellas palabras y lo guardé en la cómoda junto a mi cama, era mi cumpleaños, una mañana fría. Apagué mi celular, no me agradaba recibir llamadas ni recibir regalos, tal vez aquel acontecimiento también me estaba volviendo un antisocial,- “es increíble como puede afectar tu vida un incidente”-, pensaba mientras leía una postal que mis padres me enviaron, lo arrugué y boté por la ventana de mi habitación, no quería nada de eso, no quería que nadie supiera dónde me encontraba, pero ellos lo habían hecho. Pasaba la mayor parte del tiempo en mi habitación, la casera pensaba que era pintor o algo así, sólo me dejó en paz cuando le dije que uno de esos días la iba hacer parte de mi colección de cuadros.

Era temprano aún, cogí los pantalones que la noche anterior dejé en el suelo y me los puse, no quería perder de vista mi objetivo, salía siempre a la misma hora y regresaba muy tarde, vivía en el apartamento de al lado, prácticamente estaba obsesionado con él. Prendí la televisión y el narrador hablaba del cuerpo de una mujer encontrada en un parque, por un momento me concentré en el informe que casi olvidé por completo lo que tenía que hacer, corrí hacia la puerta y me asomé por el ojete, no podía ver nada, sólo podía oír las llaves que le daban vueltas a la puerta, me apegué más con la intención de divisar algo y pude verlo, estaba allí enfrente de mí, llevaba consigo siempre una maleta, cada vez que salía de su habitación se paraba al filo de la escalera , se persignaba y de reojo veía sobre sus hombros hacia la puerta de mi apartamento y bajaba. "¿Acaso sabe que lo había observado un tiempo?... no lo creo”-, me decía mientras veía en la televisión la imágenes de la mujer degollada.

Salí a casa de Jhon, era mi amigo, lo conocí cuando me trasladaron desde la delegación policíaca hacia el hospital donde me fui a tratar por el incidente de la aquella cabaña, así lo llamaba cada vez que venían imágenes borrosas de aquel fatídico día. Toqué la puerta de su apartamento y me di con la sorpresa de que no estaba, me pareció extraño pues él entraba a trabajar a las nueve, regresé a mi cuarto, cerré la puerta con llave y saqué debajo de mi cama una caja, la abrí y cogí la radio policíaca que le robé a Jhon, el creía que se le había extraviado, pues le dije que se me había caído una tarde que estábamos bebiendo unas cervezas en un bar cercano. Esa era la manera como me informaba de lo que pasaba en el mundo policíaco alrededor mio, a veces ni siquiera comía por estar pegado a ese aparato. Entonces recordé que días atrás Jhon había recibido una orden de seguir a un tipo, por lo que creo de quién se trataba, él iba a estar en la estación de los trenes en la noche y yo iba a estar allí, sea como sea.

Ya de noche, salí de mi cuarto, cerré la puerta y mientras le echaba llave observé la puerta de mi vecino,-“ tan misterioso, incluso más que yo, ¿ que esconderá?”- pensaba mientras me colocaba una bufanda, pues la noche era muy fría, bajé las escaleras y me dispuse a caminar, no había gente en la calle, era una calle triste, solo podía oír el silbido del viento que me acompañaba a cada paso que daba. Por fin llegue al subterráneo y ahora solo me quedaba esperar, no sabia a que hora se iba a aparecer Jhon, tome asiento en una de las bancas de espera , había poca gente en la estación- “Disculpe, ¿sabe a que hora llega el ultimo tren?”, pregunte a una joven que pasaba,-“ dentro de unos quince minutos por lo mucho, hágase un favor y no se quede tan tarde por acá, dicen que es muy peligroso”, me dijo mientras agarraba su maletín y se dirigía hacia arriba por las escalera eléctricas.

Me levante y pegue mi espalda a una pared, pues la noche estaba helada, no sabia si seguir esperando,- “tal vez no sea una buena idea”- me dije cuando me disponía a regresar a mi cuarto, pero mi cuerpo se estremeció cuando oí que se acercaba el tren, el ultimo de esa noche, corrí atrás de un tacho de basura, un lugar donde Jhon no pueda verme y entorpecer sus planes, estaba bien ubicado, solo tenia que esperar, ya se me congelaban las piernas cuando salio la ultima persona, no comprendía ,-*” ¿y las cosas que escuche por la radio de Jhon?, ¿qué estaba pasando?, -di una patada el tacho de basura del enojo y me disponía a regresar cuando me percate que una persona salía, muy rápido como si alguien lo estuviera siguiendo, de un movimiento veloz me escondí tras un pilar y pude verlo.

Era él, era mi vecino extraño, caminaba muy rápido, con su maleta al aire, tras el salía otra persona que conocía, era Jhon, también caminaba muy rápido, ¿qué estaba pasando?, espere a que se alejaran lo suficiente de mí para que no se percaten que estaba tras ellos, ya no había ni un alma en la calle, algunos autos pasaban rápidamente rompiendo el silencio de la noche, yo caminaba a veinte metros de Jhon, pero no podía ver a mi vecino, -¿donde estaba?, ¿huía de Jhon?-eran las preguntas que me hacia mientras caminaba rápida y sigilosamente, tome una ruta que pensaba me llevaría cortar camino, pero no fue así, era un viejo basurero en un callejón.

Me dispuse a regresar cuando mi bufanda se enredo en uno de los alambres que salían de una vieja cerca, tire y no pude zafarme por lo que la deje allí tirada, no podía perderme lo que estaba pasando, algo extraño estaba ocurriendo y estaba a punto de descubrirlo, me excitaba la adrenalina que corría por mi cuerpo, pase por una calle , pero no los vi, me dirigí hacia otra, pero no estaban , tal vez era demasiado tarde, corrí lo mas rápido que pude buscando pistas, indicios, podían estar en cualquier lugar.

Cansado de tanto correr, me apoye en una pared, descanse por el lapso de dos minutos y al voltear la esquina no podía creerlo, estaban allí, a seis metros de distancia, me pegue aun mas a la pared con la intención de oír todo lo que decían, estaba asustado todo lo que podía escuchar eran forcejeos, un par de golpes y mi cabeza pareció estallar cuando escuche a Jhon decir –“¿ya no te acuerdas de quien eres, Vicente? Puede que ya no te acuerdes, pero yo si me acuerdo de ti, aunque Vicente Romero tampoco sea tu verdadero nombre. Dime, ¿Quién eres? Todo mi departamento va detrás tuya desde que mataste a todos esos muchachos en aquel campamento. Por no hablar de aquella anciana y de mi compañero, Santoro.

“Mis ojos se llenaron de lagrimas, no lo podía creer, estaba aterrorizado, lo tenia frente a mi , era él quien asesino a mis amigos y a esa señora y quien destrozo la cabeza de aquel policía, sentía que perdía el conocimiento, me dolía mucho la cabeza, no sabia si gritar o hacia donde correr, era mi vecino y mis sospechas eran ciertas, él era el asesino, un grito me hizo recuperar la conciencia , no podía desmayarme, tenia que ver que pasaba allí, me asome nuevamente y vi a Jhon en el suelo, y a Vicente parado frente a el, ¿que iba a hacer?, Jhon tenia el rostro lleno de sangre, se arrastraba como tratando de huir, Vicente esbozo una sonrisa y cogió a Jhon del cuello rebanándoselo frente a mis ojos, podía ver como la sangre le salia, era una escena horrible.

Trate de ocultarme nuevamente, pensaba si gritar o no, si ayudarlo o correr lo único que pude optar fue caer de rodillas y llorar amargamente por no poder actuar a tiempo pensando en todos los sucesos que me pasaban,-“ ¿porque a mi? ¿Por qué?, ¿por qué? -decía llorando, me levanté y pude observar el cuerpo de Jhon tirado en el piso, aun moviéndose, Vicente no estaba ya. Me acerque lentamente y pude ver su rostro golpeado, estaba vivo aun, note que el arma de Jhon estaba tirada a pocos metros de su cuerpo, me puse de rodillas ante él , le di la mano, él me sujeto firmemente y me dijo mientras agonizaba:

-“Tu lo sabias..., una vez leí tu diario amigo, ...tu lo sabias...perdóname por eso”, dejo mi mano y se quedo allí, murió, cogí el arma, me levante y corrí lo mas rápido que pude, debía regresar a mi casa, por mas que no quiera volver debo hacerlo, mi vecino , es decir Vicente no me había visto allí , todo esto iba a terminar esa noche,” debe terminar lo matare de un tiro”-decía mientras caminaba hacia la casa de Vicente, abrí la puerta que daba a la calle, subí las escalera y me acerque a su puerta, algo me detuvo.

El estaba leyendo algo, no lo podía creer, que tipo de loco era – “ Justo eres Señor, y justas son tus obras; la misericordia y la verdad son tus caminos, y tu eres el juez del mundo…”.-decía en su habitación, baje el arma y cogí las llaves para entrar a mi cuarto, corrí a buscar mi maleta y comencé a empacar, no tardarían en venir a buscarlo los compañeros de Jhon, y yo debía ir con él, sabia que debía llevar lo necesario, al poco rato la maleta estaba llena, subí a mi cama y eche un vistazo al ojete de la puerta, desde aquella noche no seria lo mismo espiarlo, recordé que me hice amigo de Jhon solo para saber mas de ese tipo, estaba allí en la habitación del lado, debía ser mas inteligente que él, me recosté con las manos en los ojos y me prometí no llorar mas, me levanté de golpe, abrí la cómoda y saque mi diario, cogí el lapicero y comencé a escribir.

“Ahora que mis sospechas eran ciertas, me siento mas seguro de mi, pienso hacerme amigo de él, él no sabe quien soy, pero yo si sé quien es, me pregunto que tipo de loco sera, dos podemos jugar ese juego, el problema va a ser acercarme, vigilare todos sus pasos, ¿tal vez quiera un amigo?, y en el momento que menos se lo imagina, saltare a sus cuello” Cerré de golpe el diario y mientras reía pude ver en la tapa el grabado que decía:

-“Este Diario es de Jesús, por favor no abrirlo”.

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