FANDOM


4bf464826223e

Hace tan sólo un par años, un viejo colectivero volvía a la estación de autobuses luego de un largo y cansador día de trabajo. Llovía fuertemente y la visibilidad del camino era casi nula. Luego de unos minutos de camino, llegó al primer semáforo (su trayecto era desde una zona rural hasta otra urbana). Como quería llegar rápido a su casa, no respetó las señales y siguió de largo.

Mientras seguía, ocupado con sus pensamientos, no vio a la chica que pasaba por el camino. El colectivo pasó sobre ella como si de una piedrita se tratara. El hombre entró en desesperación. Al ser de noche, había pocos o ningún auto o personas, y al no divisar ninguna, el sujeto continuó como si nada hubiese sucedido.

Mientras seguía su recorrida hacia la terminal, preocupado por si alguien lo había visto, escuchó un sufrido y continuo llanto.

-Qué extraño. -Pensó.- Todas las personas bajaron antes.-

Se dispuso a mirar por el espejo retrovisor, y observó a una chica rubia con la cara tapada por sus cabellos en el asiento trasero por un momento. Creyó que el cansancio y si imaginación le jugaban una mala pasada.

Avanzó hasta estar a unos kilómetros de la entrada de la ciudad, pasando por la desolada ruta. ¿Quién más andaría a altas horas que no fuera él?

Escuchó el timbre que suelen usar las personas para avisar que esa es su parada, pero al mirar por el espejo otra vez, nada. Se asustó un poco, sumado a la culpa de haber asesinado a alguien.

Estando a pocos metros del letrero de bienvenida, el autobús frenó de golpe sin que él pisara el freno. Se golpeó la cabeza contra el volante y su frente comenzó a sangrar. Buscó debajo de su asiento el kit de primeros auxilios y se vendó.

Bajó por la puerta delantera y se fijó si no había atropellado algo, aunque no había ni un ratón o piedra. Lo que sí estaba presente era una gran abolladura en el parachoques, seguramente de la chica de antes. Escuchó que las ruedas delanteras se desinflaban, y eso le molestó demasiado. De un compartimiento del lado derecho sacó una rueda, tal vez con eso le alcanzaría para llegar hasta su casa.

Retomó la marcha pensando en la excusa de la pinchadura que no arregló y el parachoques dañado. Escuchó un llanto y esta vez se levantó y miró atrás, muy frustrado. Sus pupilas se desorbitaron cuando vio a la chica rubia de antes, pero ahora mostraba su rostro: pálida, de ojos completamente blancos, con un vestido del mismo color ensangrentado y rasgado, con algunas arañas recorriéndolo. Estaban a tan solo 2 metros y medio y el chofer temblaba de miedo. Dijo con una voz temblorosa:

-¿Q-quién e-eres?-

-Tu víctima.-

Contestó la rubia con voz estática. Ésta se puso de pie poco a poco, clavando su inexpresiva mirada en los ojos del conductor, el cual estaba a punto de salir corriendo. Se le acercó, y pasó lo menos esperado; lo besó en los labios. Él se quedó estupefacto, mirándola. Ella, repentinamente, apareció colgando del techo con ambos brazos y piernas, luego giró su cabeza sin mover el cuerpo, y le dijo:

-Nos veremos pronto, cariño.-

El espectro volvió a mover su cabeza e hizo un hueco en la parte superior del colectivo usando sus brazos, después se fue por allí. El hombre sintió tremendas nauseas, y todo lo que había comido lo regurgitó. Pero eso no era lo asqueroso, sino que vino acompañado de insectos como arañas, cucarachas y gusanos muertos. Después de eso, le quedó el estómago muy adolorido.

Se arrastró hasta el volante, deseaba irse de allí lo más pronto posible. Arrancó el vehículo y se metió ya en “zona segura”, rodeado de edificios y muchísimos autos.

Dejó el autobús en el estacionamiento donde sólo podían dejarse estos. Y caminó hasta su casa todavía con el dolor estomacal. Cuando llegó, el fantasma estaba sentado frente a la puerta de su hogar. Ella se abalanzó contra él y lo derrumbó. Empezó a vomitarle insectos en la cara, los cuales no tardaron en picarle ésta y rasgar la carne. La rubia se sentó a su lado viendo cómo lo devoraban vivo. El chofer gritaba del dolor, pero nadie vino en su ayuda.

A la mañana siguiente, encontraron su cabeza, cuello y un poco de la parte superior de su torso sin carne y piel. Los órganos del cráneo tampoco estaban, sólo un gran charco de sangre rodeando el cuerpo. No había indicios de quemaduras o cortes, y dejaron el caso sin resolver.

El colectivo que usaba el hombre fue comido por termitas, ya que estas aún seguían en el lugar comiendo todo lo que encontraban a su paso. Fueron exterminadas pero jamás encontraron al culpable del asesinato y/o la destrucción de los autobuses

¡Interferencia de bloqueo de anuncios detectada!


Wikia es un sitio libre de uso que hace dinero de la publicidad. Contamos con una experiencia modificada para los visitantes que utilizan el bloqueo de anuncios

Wikia no es accesible si se han hecho aún más modificaciones. Si se quita el bloqueador de anuncios personalizado, la página cargará como se esperaba.

También en FANDOM

Wiki al azar