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• -18 de Diciembre de 2013: Mi nombre es Marcos. Mi compañera Claudia y yo nos dirigimos a la dirección que nos ha dado nuestro cliente (Bastante nervioso, por cierto). En la carta que nos enviaron nos describen la situación en la que se encuentra su familia, nos aportan un número de contacto y una dirección junto con una súplica de atención urgente. Se trata de una familia que no esta pasando por su mejor momento debido a ciertos sucesos extraños que han acontecido últimamente. En uno de los cuales resultó herido leve el marido de mi cliente al caerle la cruz de madera que estaba en su habitación en un ojo, mientras daban portazos todas las puertas de la casa en la que viven, incluyendo la de la entrada. El marido sufrió un leve rasguño en la córnea y tubo que llevar el ojo tapado durante 3 dias. Por lo demás se oyen algunos gritos por la noche y temen por la seguridad de los niños. Llevamos el equipo, por si fuera necesario. • -20 de diciembre de 2013: Acabamos de llegar a casa de la familia Pérez Beltrán. El viento soplaba con mucha fuerza así que hemos tardado un poco más de lo previsto en llegar. Al entrar por la puerta mi compañera Claudia notó un escalofrío que le recorrió toda la espalda. No fue una buena señal para ella en absoluto. Antes de descargar el equipo e instalarnos allí procedimos, con una cámara de video, a entrevistar a los habitantes de la casa, primero a los padres Roberto y Eulalia, y luego a los hijos, Carlos de 7 años y Maite de 9. La entrevista con los padres fue muy cruda e intensa. Nos comentaron que hacia 5 años que vivían en esa casa y que hasta hace un año no había empezado a suceder nada extraño. Los niños estaban bien y todo. Pero, según cuentan Roberto y Eulalia, que hacía cosa de un año comenzó a sonar el teléfono y a no contestar nadie. Luego comenzaron los gritos a media noche frente a la habitación de los niños y las lámparas a encenderse y apagarse intermitentemente. Con el tiempo todo ha ido a peor y según nos cuentan no pasa una sola noche sin que ocurra algo extraño en su casa. Al principio no se preocuparon mucho porque nadie resultaba herido. Eso si, nos cuentan que llamaron a la policía y pusieron denuncia. La policía pasaba por las noches y preguntaba si iba todo bien. Según nos comentan el sargento Miguel y su compañero fueron testigos de cómo levitaba un sofá del cuarto de estar un metro sobre el suelo y se quedaron atónitos. Pero la preocupación llego cuando los golpes se volvieron más violentos y Roberto resultó herido en un ojo. También nos han comentado que Carlos, el hijo pequeño, tenía marcas de manos en los tobillos y en los hombros (cosa que no comunicaron en la carta). Les preguntemos también si tenían alguna idea de por qué estaba ocurriendo todo aquello. Ellos nos dijeron que no. Estaban desconsolados. Tras una hora de entrevista con los padres fuimos a ver a la hija mayor Maite a su habitación en la segunda planta. La habitación era bonita e ideal para una niña. A Claudia le gustó mucho. Había un montón de peluches en una esquina, un escritorio junto a la pared de la derecha y un espejo en la pared de la izquierda, un armario antiguo junto al espejo y la cama al fondo junto a una ventana. Maite estaba jugando con unas muñecas cuando la interrumpimos y le pedimos que si nos podía contestar a unas preguntas. Maite asintió con la cabeza y entonces nos sentemos en el suelo junto a ella. Mi compañera Claudia se encargó de las preguntas. Nos dijo que los demonios no la dejaban dormir y que tenía mucho miedo de que les parara algo a sus padres. Claudia le preguntó si había visto a algún demonio alguna vez. Maite miro al suelo y no contestó a la pregunta. Después nos preguntó que si podíamos ayudar a su familia porque tenía mucho miedo y Claudia le contestó que para eso estaban aquí. Maite sonrió. Nos pusimos de pie Claudia y yo y Maite se quedó mirando el viejo armario fijamente. Claudia se dio cuenta y se acercó al viejo armario. Maite gritó ¡No lo toques!, muy asustada e inmediatamente Claudia abrió el armario de golpe. Claudia se estremeció y Maite se quedó mirándola con la boca abierta. Tuve que agarrar a Claudia por los hombros y preguntarle si estaba bien. Claudia me miró de reojo y no me dijo nada en ese momento. Salimos de la habitación de Maite y Claudia me dijo – En esta casa hay mucha negatividad en el ambiente. Parece que algo o alguien no quiere que estemos tu y yo aquí.- Yo le respondí con un gesto serio antes de entrar en la habitación del pequeño Carlos. Al entrar en la habitación de Carlos vimos que era una habitación muy parecida a la de Maite. Pintada de azul con un baúl grande abierto con juguetes en una esquina, un caballo de madera, una alfombra en el centro, un escritorio a la derecha y un armario empotrado frente a el escritorio en la pared izquierda. Marcos era un niño muy retraído y con el debíamos llevar mucho cuidado, es muy sensible. Lo encontramos sentado en una silla mirando a la pared sin hacer nada más. Nos costó uno o dos minutos captar su atención. Cuando lo conseguimos Claudia se encargó de hacer las preguntas. Nos contó poco acerca de lo que estaba ocurriendo. El parecía ausente. Le preguntemos por las marcas de sus manos y los tobillos y nos contestó que se las hacía su amigo Manuel. Le preguntemos que si su amigo Manuel se encontraba con nosotros en ese momento. Nos dijo que no pero también nos dijo que venía a visitarlo todas las noches para impedir que la bruja le haga daño. Le preguntemos que qué tal le caía su amigo Manuel y nos contó que no le caía mal, pero que siempre está muy asustado y triste. Nos dijo también que Manuel va tras la bruja por que ella se llevó a su madre hace mucho tiempo. El espera crecer para enfrentarse a la bruja. Pero el está empezando a darse cuenta de que no crece nunca. Claudia derramó una lagrima al oír la historia de Manuel contada por el niño, aún no se porqué. Le preguntemos que si su amigo Manuel era un niño como el y nos dijo que el le había contado que si Salimos de la habitación. Les comuniquemos a Roberto y a Eulalia que nos debíamos instalar con todo el equipo y también le dijimos que no podíamos fiarnos de nada de lo que los niños nos habían contado. Claudia les explicó que había algo en la casa, una presencia muy fuerte y que nos debíamos preparar para algo malo. • 21 de diciembre de 2013: Hemos instalado cámaras de video y grabadoras de sonido en todas las habitaciones así como detectores de movimiento por láser en los pasillos de las habitaciones de la parte superior de la casa. Parece que todo está cubierto. Les hemos pedido a los padres que no cierren ni una puerta de la casa (excepto la de la calle) por la noche. Mientras Claudia miraba por los rincones de la casa con una grabadora de audio muy sensible, haciendo preguntas al aire y parando para permitir una posible respuesta. • 22 de diciembre de 2013: Llegada la noche Claudia y yo nos quedemos despiertos observando las habitaciones con el ordenador en el cuarto de estar. A las cuatro de la mañana nos sorprendió un grito en la habitación de Maite..Miremos por el ordenador y vimos a Maite peleando con el aire. Subimos corriendo para ver que ocurría. Cuando lleguemos arriba y vimos la habitación no nos encontramos mas que a Maite en el suelo pidiendo perdón no se a qué y pidiendo que la suelten. Estaba dormida. Claudia le preguntó por su pesadilla y nos contó que alguien está atacando a su hermano menor por la noche y que ella tenía que impedirlo. Fuimos a la habitación de Carlos y no vimos nada extraño pero Claudia sintió una fuerte y fugaz presencia en la habitación. De nuevo se estremeció y de nuevo tuve que agarrarla por los hombros para sujetarla y que no cayese. Fuimos al cuarto de estar. Claudia siempre pospone la audición de sus grabaciones para la segunda noche. A ella le gusta tomar una primera impresión antes que escuchar las respuestas que los espíritus le dan a sus preguntas. En este caso parece complicado pero Claudia es experta, sabia e inteligente. A las 5:00 a.m. el ordenador pitó porque captó algo fugaz en el pasillo. Dimos marcha atrás a la grabación 1 minuto y observemos. Durante cinco segundos quedó registrada la imagen de una niña que lloraba y apenas podía mantenerse en pie tropezando con algo en el suelo, algo invisible. Pero lo que estaba claro es que estaba huyendo de algo muy asustada. Yo no encontraba sentido a lo que ocurría y siempre me ha gustado rivalizar con Claudia a la hora de encontrar un sentido racional a lo que se nos ponía por delante. Pero los nervios podían conmigo y quería saber algo. Así que le pregunté a Claudia. Ella me miró y me dijo -“sabes que hasta la segunda noche no puedo saber qué ocurre con certeza”-. Llegada la mañana yo me fui a dormir y Claudia siguió con sus grabaciones y sus preguntas al aire. Por la tarde yo me quedé despierto y ella durmió. • 23 de Diciembre de 2013: Son las 01:00 a.m. y mi compañera Claudia y yo nos disponemos a escuchar las grabaciones de audio que Claudia ha recopilado por el ordenador. Abrimos el programa y escuchamos… Grabación en la habitación de Carlos. Pregunta: ¿hay alguien en esta habitación aparte de mi?. Respuesta: silencio. Pregunta: ¿que queréis en esta casa?. Respuesta: Risas leves. Se identifican claramente las voces de una niña y una adulta. Pregunta: ¿Podemos hacer algo por vosotros?. Respuesta:¡fuera de aqui! y llantos de niña. Grabación en la habitación de Maite: Pregunta: ¿Quién hay aquí aparte de mi? Respuesta: silencio Pregunta: ¿Qué queréis de los niños? Respuesta: Silencio Pregunta: ¿Puedo hacer algo por vosotros?. Respuesta: silencio. Grabación en la habitación de Roberto y Eulalia: Pregunta ¿Quién hay aquí aparte de mi?. Respuesta: Estoy yo. Pregunta: ¿Quién eres tu?. Respuesta: Soy Manuel. Pregunta:¿Qué quieres de esta familia Manuel?. Respuesta: risas. Pregunta:¿Eres tu el que molesta a Carlos por la noche?. Respuesta: risas. Afirmación: Nos quedaremos en esta casa hasta que os valláis, haremos lo posible por sacaros de aquí, este no es vuestro lugar. Respuesta: ¡Te mataremos cerda!. Al escuchar la grabación Claudia se quedó pensativa por un instante. Hablemos sobre lo ocurrido y lleguemos a la conclusión de que no hay más de un ente interesado en esta familia. Reunimos a los padres a las 02:00 a.m. para comentarles nuestra conclusión sobre lo estudiado. Claudia les contó que un ente oscuro estaba rondando su casa y su familia, que ese ente en particular es de los peores puesto que pretende confundirnos a todos a toda costa mientras maquina algo. Claudia sospecha que pretende poseer a alguien de la casa, pero no puede identificar a quién puesto que es muy astuto y recomienda que todos durmieran a partir de ahora en el cuarto contiguo a la sala de estar. Después Claudia me miró y me dijo que reuniera un objeto útil perteneciente a cada uno de los familiares para encontrar quién de esta familia es el vínculo que le une a este mundo. También necesitaría que todos estuviéramos presentes mientras se concentra. Dos horas después a las 04:00 a.m. nos reunimos todos en el cuarto de estar con dos juguetes que pertenecían a los niños, una corbata que pertenecía a Roberto y una agenda telefónica que pertenecía a Eulalia. Entonces Claudia cerró los ojos. Cinco minutos después Claudia abrió los ojos y cogió aire como si resurgiera de las aguas del infierno diciendo: -¡Es Eulalia!-. Entonces la agenda comenzó a vibrar y a desprender humo por los bordes. Sonó un fuerte crujido y la luz se fue, quedando todo a oscuras. No se veía nada. Maite empezó a llorar. De pronto Claudia dijo: “- He hecho lo suficiente para bendecir a Eulalia, ¡pretendía poseer a Eulalia, matar a Carlos y destruir la familia.-“ Al fondo tras la ventana se observó de repente la silueta encorvada y diabólica de una mujer muerta que miraba al suelo. Pelo negro como el carbón, andrajosa, ojos de víbora, piel gris, piernas y manos moradas. Era horrible. Claudia dijo: -La causante de todo está fuera de la casa pero esto no ha terminado.- . Entonces comenzaron a escucharse quejidos y lamentos de la parte superior de la casa. Yo grité: ¡Vamos a hacer recuento!, ¿Roberto?, pregunté. Presente, respondió. ¿Maite?, pregunte. Presente, respondió. ¿Eulalia?, pregunté. Presente respondió. ¿Carlos?, pregunté. Respuesta, silencio. ¡¿Carlos?! Volví a preguntar. Entonces una voz áspera y cavernosa retumbó por toda la habitación susurrando: Presente siii, ¡asistente noooo!. De repente la silueta desapareció de la ventana y terribles golpes comenzaron a sonar en la parte superior de la casa. Claudia dijo: ¡Carlos ha sido tocado por el ente oscuro, no se puede hacer nada por el directamente, podríamos morir si lo tocáramos!. Debéis confiar en mi a partir de este momento. Roberto y Eulalia dudaban mientras lloraban desconsolados ante los acontecimientos. Claudia dijo que hiciéramos lo que ella decía. Nos explico lo que iba a ocurrir. Resulta que en algún lugar de la casa mientras Carlos divagaba por ella se encontrarían el y las garras de la muerte. Por otro lado su única salvación era encontrar al ente que se había vuelto a instalar por segunda vez en una habitación y expulsarlo de nuevo. Debíamos subir a la planta superior a ver puesto que en la planta inferior no había nada y teníamos que tener mucho cuidado de no toparnos con Carlos ya que era extremadamente peligroso para todos. Sin linterna, ayudados por un palo (para no tocar a Carlos) no se veía nada frente a nosotros. Los gritos y los golpes cesaron, quedando el zumbido del fuerte viento del exterior en las paredes y ventanas como sonido ambiental. Maite y Eulalia se quedaron en el salón de estar, abrazados. Solo se escuchaban los débiles pasos de Carlos divagando por la planta inferior. Subimos las escaleras sin hacer mucho ruido para no atraer la atención de Carlos y, tras el pasillo vimos la puerta entornada de la habitación intermitentemente iluminada del matrimonio Roberto-Eulalia. Fuimos allí primero y nos encontremos con el espectro de una niña que cantaba: “Al fin, el fin se acerca, así como el principio se va, así como la muerte se acerca, el a la muerte encontrará”. . Claudia dijo: ¡No os vayáis y esperad!, Esta en esta habitación, noto la presencia del ente oscuro aquí mismo. El armario que había en la esquina del fondo de la habitación volcó. La niña empezó a gritar. La habitación temblaba. Todo volvió a quedarse a oscuras pero pude ver estremecerse a claudia y a agarré antes de caer diciéndole: ¡Ahora no puedes rendirte!, ¡Estamos muy cerca! . Claudia dijo: Es cierto. Y se levantó, cerró los ojos y se concentró. Como una onda de sonido o un avión atravesando la barrera de sonido la casa tembló y las luces volvieron. Habían bastantes desperfectos pero todos estaban bien, incluido Carlos que lloraba ignorante. Lo conseguimos. - Consecuencias; La familia Pérez-Beltrán volvió a descansar por las noches, ya estaban a salvo. Claudia tardó varios meses en recuperar las fuerzas y los ánimos en trabajar. Yo puedo decir que esta ha sido la experiencia con el más allá mas fuerte que he tenido en toda mi vida.

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