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La humanidad siempre le ha tenido miedo a varias cosas del mundo en el que vive; cosas que casi siempre están fuera de su control y que por lo tanto implica un riesgo cuando se hacen presentes: miedo al fuego, a los animales salvajes, a las fuerzas de la naturaleza, a la muerte. Sin embargo, todo este tipo de situaciones son “naturales” y conocidas, de cierta forma se pueden prevenir; hay otros eventos fuera de nuestro alcance, de nuestro entendimiento y esos son justamente a los que más terror se les tiene. Sucesos “paranormales”, a los cuales personalmente nunca había creído hasta que encuentros más cercanos con tales me han dejado un poco “trastornado” creyendo ahora firmemente en ellos.

Podría hablar de un temor mío muy profundo, el cual se ha visto magnificado en los últimos días, a tal grado de pedir ayuda en lugares donde nunca lo hubiera pensado hacer. El miedo a cerrar los ojos es uno muy particular, puesto que mucha gente le tiene temor a la oscuridad pero nunca a la oscuridad producida por cerrar sus ojos; esa es mi fobia. El desconocimiento de lo que pasa a tu alrededor, el terror de no poder ver ni saber si realmente estás solo, no poder prevenir el peligro.

Todo comenzó aproximadamente un par de semanas atrás; cabe mencionar que vivo completamente solo, llevo una vida de estudiante “normal” como cualquier otra persona. Me esfuerzo por sacar buenas notas y una que otra vez salgo para entretenerme, sin embargo, el peor momento de mi día es cuando llego al final de tal, ese momento en que uno “descansa” y tiene que reponer las energías perdidas, ese pequeño lapso de tiempo en que uno cierra sus ojos y pasa incluso minutos esperando a que el sueño se haga presente.

Tampoco es algo que sufro, pero que casi siempre evitaba, desvelándome hasta muy tarde para no tener que pasar esos momentos con los ojos cerrados en la oscuridad solitaria de la noche. Un día muy en particular decidí no dormir hasta tarde puesto que tenía varias obligaciones que cumplir a la mañana siguiente. Con muchos pensamientos recorriendo mi cabeza apagué la luz, abrí la ventana que daba hacia la calle (se puede ver la luna y su resplandeciente luz) y me acosté en la cama llena de ropa limpia aun sin doblar, el espacio que me quedaba era pequeño así que quedé muy a la orilla del colchón.

Cerré los ojos y automáticamente comenzó en mí una lucha interna por no imaginarme figuras e imágenes en la oscuridad de mis propios párpados. Era inevitable, pero decidí soportar hasta que Morfeo hiciera su corta aparición.

Justo en el momento en que sentía que había llegado la hora de “dormir” escuché un pequeño ruido proveniente de la misma habitación; un ruido como de algo sólido chocando contra el suelo, como cuando hago ruido con las uñas en las mesas del colegio. Al principio no le tomé nada de importancia, incluso pensé que podía ser el ruido de las manecillas del reloj que retumbaban cada vez más fuerte en mi cabeza recordándome lo mucho que tardo en dormir.

El ruido se volvió a hacer audible, ahora mucho más claro que el anterior, venía justo debajo de mi cama… Mi mente comenzó a hacer varias hipótesis absurdas alrededor de algún ser misterioso oculto debajo de mí, el sonido era esporádico, iba y venía sin ritmo alguno. Traté de centrar mi espacio en la cama para no quedar tan a la orilla pero aun así no era mucho lo que le ganaba. El ruido cesó y pensé que había sido solo una broma pesada de mi subconsciente. Al fin pude descansar y traté de no pensar más en eso.

Días pasaron y yo cada noche tenía un temor latente de que ese pequeño episodio volviera a suceder, hasta que 6 noches pasaron exactamente cuando mis sueños se vieron de nuevo interrumpidos. Esta vez fue algo mucho más claro, perceptible; navegando como siempre por la red decidí que era momento de dormir, había estado leyendo varias historias de sucesos “extraños”, sin explicación, algunos con patrones tales como sonidos que casualmente eran el inicio de una serie de eventos mucho mas violentos con respecto al anterior.

No quería leer más, mi mente es muy fantasiosa e imaginativa, algo que muchas veces me ayuda pero en otras me tortura. Apagué las luces de la habitación y justo cuando me dirigía a la cama (ahora ya sin obstáculos) pude escuchar claramente unos pasos fuera de la habitación… Era algo sumamente aterrador y mi instinto me hizo prácticamente saltar hacia la puerta y ponerle seguro, estaba temblando, del otro lado podía distinguir perfectamente a “alguien” paseándose por el oscuro pasillo de una casa sumida en las sombras, prendía la PC y comencé a escuchar música como “idiota”, le subía el volumen esperando a que el sonido pudiera opacar las extrañas pisadas fuera del cuarto.

Justo cuando pensé que lo peor estaba pasando escuché cómo alguien tocaba la puerta de la habitación; todo mi cuerpo comenzó a temblar como si fuera a convulsionar, no había nadie en la casa (obviamente), la puerta tenía triple cerrojo y la reja de afuera estaba firmemente cerrada, no había explicación lógica para lo que estaba sucediendo; los leves golpes en la puerta fueron intensificándose al punto en que eran reales puñetazos hacía la ahora frágil puerta de madera; no sabía que hacer, llamar a la policía, tomar algún objeto y armarme valor, saltar por la ventana (obvio quedó descartado) o simplemente esperar mientras mi espíritu se rompía en pedazos ante la impotencia de defenderme; pasaron hacia 3 largos minutos, la música de metal a todo volumen, la luz apagada, los fuertes golpes en la puerta y yo muriéndome de miedo.

Los azotes cesaron y todo volvió a la “normalidad”, estaba nervioso a más no poder, incluso la lista de reproducción había concluido y la música no sonaba más, el silencio de la noche se hizo pesado, ya no se oía absolutamente nada. Tomando algo de valor decidí acercarme a la puerta, podía imaginármela toda desgastada de tantos golpes, quite el seguro y lentamente abrí la puerta, no había ya nadie, prendí la luz y comencé a buscar indicios de alguna presencia “ajena” a la casa, tampoco encontré nada, miré hacia abajo y encontré un pequeño pedazo de papel, no entendía lo que era, decidí levantarlo y mirarlo… al abrirlo leí algo que hasta el día de hoy me arrepiento de haber hecho, era una frase en otro idioma escrita en lo que parecía ser sangre, pero una sangre muy espesa y fresca, “Freiheit ist mit Blut bezahlt”, no entendía que decía ni mucho menos el idioma en el que estaba… decidí llevárselo a un amigo que sabía varios idiomas para saber si él podía decirme qué decía; no dormí en toda la noche.

Al día siguiente encontré a mi amigo y le mostré la frase (ahora transcrita a lápiz por mí), dijo que era alemán y decía “La libertad con sangre se paga”, él estaba un poco desconcertado por mi petición pero decidí no darle explicaciones. Todo el día la frase recorrió mi mente, no sabía que significaba ni mucho menos el porqué de su aparición en mi casa.

Era algo muy extraño. La noche llegó y aunque estaba sumamente cansado no podía ni siquiera pensar en dormir, decidí leer algo para distraerme pero fue imposible apartar mi mente de esas retumbantes sangrientas palabras. Antes de medianoche la luz se fue, era algo raro puesto que vivo en una zona en la que la electricidad nunca falta, me asomé a la ventana y las demás casas seguían teniendo luz.

Pensé que eran problemas de mi cableado o algo por el estilo, decidí investigar qué era, tomé una pequeña lámpara de bolsillo que tenía, el miedo comenzó a hacerse presente, no quería moverme de donde estaba, podía esperar a que la luz regresará pero finalmente decidí avanzar, recorrí la casa buscando el “switch” de la electricidad, sin resultado alguno me propuse salir a la calle un momento, al dirigirme hacia la puerta volví a escuchar esos infernales pasos recorriendo la casa, con más razón quería salir de ahí, corrí hacia la puerta y justo cuando tomé la manija sentí como los cerrojos se cerraron automáticamente, cada uno de ellos; di un salto hacia atrás, corría en busca de las llaves, ya no necesitaba la lámpara, un sentido oculto despertó en mí, era el de supervivencia.

Tomé las llaves y corrí de nuevo hacia la puerta, metiendo la llave en cerrojo no funcionó ninguna respondía, como si estuvieran pegadas. Entré en desesperación, lo pasos se hacían cada vez más audibles, no conocía el origen pero era indiferente para mí, solo quería escapar de ese infernal lugar. corrí a mi habitación en busca del teléfono celular para llamar a la policía o algo por el estilo, llegué pero estaba cerrada por dentro, no tenía sentido alguno.

De nuevo los golpes se escucharon, ésta vez dentro de la habitación, acompañados con unos agudos gritos, como de un animal siendo torturado, eran tan fuertes que sentía que mis oídos estallarían, un fuerte olor a azufre provenía de la habitación, yo solo estaba ahí, parado enfrente del cuarto sin poder hacer nada, no podía y no quería, era como una pesadilla hecha realidad, quería solo despertar, al tratar de moverme no pude, algo me mantenía ahí estático, como si fuera un pedazo de metal debajo de un gran imán, una fuerza superior a mí… en ese momento la puerta comenzó a abrirse, quería correr pero me era imposible.

La puerta se abrió completamente y solo ví otra nota tirada en el piso, caí al suelo y la electricidad volvió, me arrastré lentamente hacia el interior de la habitación y temblando profundamente tomé la nota, ésta vez solo tenía una palabra escrita “MORGEN” , igualmente en sangre pero ésta vez a modo de desesperación. Tampoco dormí esa noche.

Al día siguiente, cansado, desesperado y con miedo, acudí de nuevo con mi amigo, ésta vez la oración se resumía a una simple palabra, “Mañana”… mi mente se colapsó, “¿Mañana?” pensaba, eso era HOY! No sabía qué hacer, quería escapar, no quería regresar a ese lugar que hasta ese día había sido mi “hogar”, decidí ir a una iglesia cerca de ahí, habían pasado ya años desde que no asistía a una después del bautizo de un primo mío, la desesperación era ya demasiada, recurrir a lo espiritual hubiera sido mi última alternativa, era obvio que estaba al borde del colapso, de la desesperación.

Al entrar al recinto sagrado me encontré con el padre, le conté las cosas que me habían sucedido, cada una de ellas, con detalle y al borde de las lágrimas. Al terminar hubo un momento de silencio, muy incómodo, como si el padre estuviera pensando algo muy importante, como si ya supiera lo que sucedía.

“Hijo mío, estás ante una situación muy delicada, siendo atacado por un demonio… muchas personas han venido a mí por la misma razón, pero muy pocas con la misma situación que la tuya, lo que a ti te sucede es un evento imparable, es incluso muy difícil para nosotros (los eclesiásticos) determinar su origen y final, el demonio tras de eso se llama Perico (si como el animal) es un demonio alemán encargado de robar, comprar y vender almas en el Inframundo, te sugiero que ores mucho y discúlpame pero solo puedo decirte que Dios te bendiga” en ese momento se levantó y prosiguió con sus deberes.

Yo seguía sentado ahí, aun atónito ante lo que acababa de escuchar, no podía creerlo, ni siquiera la Iglesia me podía salvar, mis esperanzas decayeron, mis ánimos murieron, era solo cuestión de tiempo; comencé a llorar ahí, en las pequeñas bancas de madera de la iglesia, no hacía ruido pues había un servicio en ese momento, me levanté y cansado, molido emocionalmente decidí regresar a mi casa, ese lugar que hasta hace poco había sido mi “hogar”.

Entré, y fui directamente a mi habitación, me recosté en la cama, quería cerrar mis ojos, quería descansar… en ese momento empezó a llover, tan fuerte que no podía oír mis pensamientos, estaba concentrado en el car de las gotas de agua sobre la ventana, quería ser como las nubes que dejan caer su carga y regresan ligeras a los cielos.

Aunque era aun de tarde el cielo se comenzó a oscurecer, la lluvia se hizo aún más fuerte, como granizo… El cielo se tornó a un color rojo, como de fuego, pensé que ya estaba soñando, o al menos que tenía una pesadilla… Realmente ya nada me preocupaba. Los pasos del demonio se hicieron de nuevo presentes, toda la casa comenzó a temblar, como si de un terremoto se tratara, pero los objetos no se movían, parecía ser solo mi imaginación.

Una voz se hizo audible, una voz como de humano, pero combinada al mismo tiempo con un cerdo o algo parecido, chillaba al principio, como si sufriera, como si le torturase, después comenzó a articular palabras entendibles, gritaba, no paraba de sufrir.

"He venido a saldar una deuda pasada, una deuda que solo se puede pagar con sangre.”

Yo seguía en la cama, esperando algún milagro, la puerta estaba cerrada, aunque sabía que eso ya no era impedimento. La oscuridad se hizo ahora más pesada, densa, incluso podía tocarla, solo veía el resplandor rojizo del cielo en llamas.

La puerta se abrió, y ahí estaba él, con cuerpo humanoide, brazos largos y deformes, un rostro tan terrible que parecía haber sido torturado, piernas como de animal que terminaban unos grande pies con garras afiladas, desgastadas y deformes, su piel era como un carbón encendido, brillante, muy oscura… Sus ojos grandes, abiertos, como de lagarto, una mandíbula con dientes disparejos y afilados, en su mano traía un alfiler enorme, del tamaño de un lápiz, puntiagudo, en la otra tría un rollo de alambre con sangre…

La misma fuerza de la vez pasada me hizo no poder moverme. No sabía qué hacer, comencé a gritar tan fuerte como podía, parecía estar atrapado en otra dimensión, nadie me oía, nadie podía ayudarme, nadie podía salvarme.

El demonio se acercaba a mí, esbozando una gran sonrisa, podía sentir su alegría por verme gritar y llorar, podía sentir el calor de su piel encendida, podía sentir el olor a muerte que emanaba de él; susurrando unas palabras en alemán, llegó hasta donde estaba yo acostado y unas palabras salieron de su boca, las pude entender claramente “Machen Sie die Augen schließen für immer”, en ese momento cerré los ojos y pude sentir como introducía la gran aguja en mi ojo derecho.

El dolor era insoportable, no paraba de gritar, con el alambre empezó a cortarme los parpados, la sangre escurría sin parar, aun no podía creer lo que pasaba, el dolor era tan real que supe que no era un sueño; con el otro ojo veía todo lo que sucedía, aun tenía esa asquerosa sonrisa en el rostro, podía sentir cómo saboreaba de ese momento, yo no me lo merecía, no merecía estar ahí, estaba sufriendo sin siquiera una explicación.

Al terminar de costurar mi ojo derecho comenzó con el izquierdo, su rostro, su asqueroso y deforme rostro bañado por la luz del oscuro y rojo cielo, con su obscena sonrisa, con sus ojos llenos de places sería lo último que vería esa noche y tal vez por siempre… Sentía la sangre caer por mi rostro, sus carcajadas eran insoportables, aun más que el dolor mismo. El reino de la oscuridad ahora estaría presente por el resto de mi existencia, atado a ese mundo al cual siempre había temido y que ahora sería mi hogar…”

La conversación con el espíritu se cortó. Sumergidos en la noche los cinco amigos no podían creer que esa tabla hubiera funcionado, hablar con los muertos parecía algo distante y ahora lo habían logrado.

Nadie quería dormir, estaban en la misma casa en la que el evento había sucedido varias décadas atrás, ahora era una casa abandonada en la cual habían irrumpido para tener una “perfecta” noche de Halloween, decidieron regresar a sus hogares, tomaron la tabla y se levantaron. La casa estaba en la total ruina, había ocurrido un incendio y los objetos seguían aun en su sitio, testigos de una historia casi irreal. Al llegar a la puerta escucharon unos pasos detrás de ellos… “Freiheit ist mit Blut bezahlt”.

No cierres los ojos.jpg

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