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Despierto
Corrían los años 80, y, el que después se convirtió en un paciente mental, que necesitó muchos años para recuperarse de ese incidente; dice que una noche simplemente se despertó por que escuchó ruidos; tenía ocho años, era un hijo único, y por supuesto su terror no fue poco cuando escuchó ruidos extraños en la habitación del papá y la mamá.

Había alguien extraño en casa, ya que los sonidos provenientes de aquella habitación no eran para nada a los que el estaba acostumbrado a oír, ya fuera del papá o la mamá. El niño en su cama, arropado hasta el cuello, pero aún despierto, supuso que sus papás resolverían el problema del extraño. Él continuó callado, pero el sonido aún venía del cuarto de los padres y los golpes se hacían más fuertes.

El niño tenía mucho miedo y culpa por no poder hacer nada. Escuchó como habría la puerta de la recámara de sus padres. Escuchó a alguien pesado arrastrando algo, pasó por el pasillo, regresó y arrastró algo de nuevo. Cada vez se escuchaba más intimidante y más cerca de su cuarto.

Tenía más miedo del que podía soportar. Notó que el extraño había arrastrado dos cosas pesadas a la puerta de su cuarto. Tenía ganas de llorar. Aguantaba la respiración. Sabía que algo malo le pasará a sus padres, pero no quería que lo escucharan. Se hizo el dormido. Cerró los ojos y se quedó callado.

La puerta se abría. El niño no abría los ojos para nada. La luz de la luna alumbraba el cuarto pero él no abría los ojos. Las manos le temblaban, los pies le temblaban; quería llorar; aguantaba el llanto, pero se hizo el dormido. 

El extraño arrastró el cuerpo del papá y la mamá al cuarto, salió un momento y volvió con dos sillas, puso una cerca de la cara del niño y otra más lejos. El niño seguía fingiendo dormir. El extraño sentó a los cuerpos de sus padres en las sillas, tomó un cuchillo y abrió una herida en el cuerpo del padre y después inició a tocar la pared largamente, se escuchaba un sonido que recorría la pared de lado a lado.

El niño lloró y lloró, el extraño se había ido. La policía llegó en la mañana y todo era un caos. El niño había conseguido levantarse de la cama. Evitó ver el cuerpo de sus padres. La luz del sol entró por la ventana y el horror invadió el joven corazón del niño cuando al ver lo que ahí había leyó "Sé que estás despierto".