FANDOM


La lluvia golpeaba fuertemente el vidrio de mi ventana y el frío de la mañana me abrazaba mientras dormía. Me encontraba acostada en mi cama, consciente pero dispuesta a seguir durmiendo, hasta que el despertador comenzó a sonar, me incliné hacia un costado y lo agarré, eran las 9:30 horas, al visualizar aquellos números me levanté rápidamente.

El día anterior mi padre me había prometido que iríamos de pesca y que no lo suspenderíamos por nada, ni siquiera por una densa lluvia, así que una vez que me cambie fui a buscar mi caña de pescar y luego me dirigí a la habitación de mi padre para despertarlo.

Cuando estuvimos preparados, nos subimos a la camioneta y emprendimos el viaje.

Al llegar, me sorprendí al notar que el lugar se encontraba tal como lo recordaba. Me Hubiera gustado seguir viniendo, pero siempre surgían distintos inconvenientes.

Papá alquiló un pequeño bote, gracias al cual nos pudimos adentrar más en el mar. Preparamos las cañas con los anzuelos y nos sentamos a esperar que algún pez ingenuo pesque la carnada.

El silencio se apoderó del lugar ya que nos quedamos observando el paisaje sombrío y desalentador.

Seguía lloviendo, por suerte llevábamos trajes impermeables. El sol no parecía dispuesto a aparecer y deslumbrarnos con sus rayos brillantes y calurosos. Las olas se movían con rencor e impaciencia, definitivamente no era el día indicado para pescar y lo sabíamos.

Mi concentración fue interrumpida por un leve movimiento de mi caña de pescar, tiré de ella, una y otra vez…pero nada, en cambio, el movimiento cada vez aumentaba más.

Mi padre, que se hallaba a mi lado, se encontraba dormido. No me sorprendió que no se despertara ya que tiene un sueño pesado.

Tiré nuevamente de la caña de pescar, pero esta vez el pez ejerció mayor fuerza y me hizo tambalear. Me quedé en la orilla del bote y con otro pequeño tirón del pez perdí el equilibrio y caí al agua. Fue tan inesperado y rápido que no pude tomar aire antes de sumergirme y trague agua.

El océano era muy hondo y cada vez me sumergía más, no entendía ni sabía por qué razón, pero algo tiraba de mí hacia el fondo del mar.

Luego de desesperarme me di cuenta que todavía sujetaba la caña de pescar. El pez seguía enganchado en el anzuelo y me estaba conduciendo hacia la profundidad. Al darme cuenta de aquello, solté la caña y nadé hacia la superficie. Una vez allí miré a mi alrededor buscando el bote, pero no encontré nada, todo lo que se distinguía era el agua azul del mar y el cielo nublado.

Pero a lo lejos pude visualizar algo, no supe qué era, pero mi intuición me decía que me dirija allí y eso hice.

Cuando estuve más cerca pude ver que era una cueva, así que entré en ella. La oscuridad era agobiante y el agua que se encontraba allí estaba helada.

Algo que me entusiasmó fue ver, en el medio de la cueva, un pequeño bote. Rápidamente me subí a él, me sentí más débil y algo mareada, me tambaleé y al instante cayeron al suelo dos monedas que, al parecer, estaban ocultas en algún bolsillo del traje impermeable.

Me iba a agachar a recogerlas pero en al instante ya no estaban más y en su lugar apareció una figura encapuchada que tomó los remos y comenzó a remar; yo no entendía nada, ni sabía a dónde me dirigía, pero algo más fuerte que yo me decía que me quede allí, accedí y me senté en un rincón del bote.

El paisaje cada vez se tornaba más oscuro, ya era imposible visualizar algo. Luego de un largo rato, en el paisaje se empezaron a dibujar pequeñas luces rojas, hasta que todo a mí alrededor quedó cubierto por un rojo sangre. El barco ya no navegaba sobre el agua del océano. Era como si hubieran teñido el agua de color rojo, pero de ella salía vapor, como si se estuviese evaporando, eso no era agua… ¿sería lava? Decidí no prestarle atención para no asustarme.

El bote tocó puerto. Parecía que habíamos llegado a una especie de isla enorme, no había cielo, sólo oscuridad y vapor. Justo frente a mis ojos se encontraba un castillo, con detalles perfectamente tallados en una especie de roca negra. Seguido al bote en donde me encontraba, se hallaban miles de botes pequeños con distintos ocupantes acompañados por seres encapuchados. Era imposible verles el rostro ya que gracias a la capucha sólo se podía observar una densa oscuridad.

Los ocupantes empezaron a desalojar los botes y caminaban en fila, que no se podía distinguir dónde terminaba.

Salí del bote y tuve la necesidad de sumarme a esa fila de personas, pero seguí derecho y me dirigí al castillo. Este se hallaba rodeado por una gruesa reja, que se encontraba entreabierta. Mi intuición me decía que no siga, pero la ignoré y seguí adelante.

Caminé despacio y luego empecé a correr al sentir que algo me seguía, ese algo ladraba como un perro furioso. Me di vuelta y pude ver qué era lo que me perseguía, era un perro…pero no uno cualquiera, tenía el tamaño de diez perros juntos y poseía tres cabezas. Entonces corrí lo más fuerte que me permitieron mis piernas y cuando llegué a la puerta del castillo comencé a golpear, fuertemente, con el puño.

Apenas fue abierta entré rápidamente y cerré la puerta detrás mío. Me encontraba asustada y aturdida.

-¿Quién rayos eres?- preguntó una voz masculina.

Al instante dirigí la mirada hacia donde provenía la voz. Frente a mí se hallaba un muchacho, de extrañas fracciones, con cabello oscuro y ojos grises.

-Me preguntaba lo mismo…-dije, enojada, por su falta de educación.

-Esta es mi casa…-dijo desafiante.

-De acuerdo…me llamo Demetria Lovato-dije resignada.

-¿Y tú?-pregunté con amabilidad.

-No te incumbe…no suelo conversar con los muertos-dijo con asco.

-¿Cómo dices…qué dijiste?- exclame asustada-¡No estoy muerta!.

-Todos dicen lo mismo…ya caerás en la cuenta…no debes estar aquí, tienes que estar con los demás…ya sabes-dijo esquivando decir la palabra “muertos”.

No podía creer lo que escuchaba… Me sentía deprimida, asustada y con ganas de llorar…pero no podía, por mas que no intentara, mis ojos estaban secos ¿En verdad había muerto? ¿Como habría sucedido? ¿Y mi padre?.

-Me llamo Atham- dijo con una voz más suave y angelical.

- Lo siento- se disculpó por sus malos tratos.

-¿Cómo morí? ¿Estoy en el cielo?- Cuando pronuncié la última pregunta a Atham se le escapó una carcajada.

-¿En el cielo?-repitió con un tono chistoso-¡Ja!... esto es el infierno…no te asustes-dijo al ver en mi rostro un gesto de espanto- es mucho mejor que el cielo…

-¿Qué hice para llegar aquí?...soy una buena persona-dije desconcertada.

-Sí, pero…te llamas Demetria Lovato ¿Eh?-murmuró pensativo- Déjame observar tu expediente-dijo cerrando los ojos.

No hablé, pero mi mente me formulaba miles de preguntas por segundo.

-Tu expediente dice que te suicidaste, te ahogaste…-dijo rompiendo el silencio- Los que se suicidan no son dignos de entrar al templo de dios…ya que allí entran los que aman la vida…-me explicó- si no me equivoco fue en el mar ¿Verdad?-me preguntó refiriéndose al lugar en donde me había ahogado.

-¡No fue un suicidio! Fue un accidente…me olvidé de que sujetaba la caña de pescar-grité furiosa.

-Si esto es el infierno… ¿Tu eres el diablo?-pregunté.

Otra carcajada se le escapó.

-No, soy su hijo-dijo sonriente.

De repente, la imagen de Atham se volvió borrosa, mi mente se puso en blanco, sentí un enorme cansancio, mis ojos se empezaron a cerrar y caí en un profundo sueño.

Un sonido insoportable comenzó a molestarme, abrí los ojos y me encontraba en mi habitación, el despertador sonaba y sonaba.

Todo se encontraba como si nada hubiese ocurrido y me inundo un repentino sentimiento de alivio y alegría.

Apagué el despertador, me acurruqué en la cama y no paré de repetirme una y otra vez: “fue sólo un sueño, no te asustes”.

¡Interferencia de bloqueo de anuncios detectada!


Wikia es un sitio libre de uso que hace dinero de la publicidad. Contamos con una experiencia modificada para los visitantes que utilizan el bloqueo de anuncios

Wikia no es accesible si se han hecho aún más modificaciones. Si se quita el bloqueador de anuncios personalizado, la página cargará como se esperaba.

También en FANDOM

Wiki al azar